jueves, 8 de enero de 2015

De la palabra Buenos Aires...

De la palabra, Buenos Aires,  unos la hacen su catecismo, como lo es el fútbol en Boca
La bombonera, cancha donde se baila el tango 
como en las ventas se da un pase de pecho
Argentina, hasta Dios sabe cuando
 mientras siguen naciendo maradonas como Messi
Y suena una canción en Buenos Aires 
con su mar de la Plata de  Sabina de Oro
Y  Serrrat en la orilla de su Mediterráneo .

Argentina, de estrecheces y colores en sus fachadas
Con su color de rosa en su palacio, donde todo se es negro por sus políticos
Los azules verdosos de sus gentes, matices de su Mar como ninguna otra
Con sus aguas nítidas y oscuras , sin saber si esta quieta o  esta movida.

Habladurías argentinos que hablan por los pies
Y que imaginan que el hambre les llenan los platos vacíos
Y el estomago les duele de pesadez digestiva, no de hormigas
Que hay hormigueos que matan sin dar calambres.

Pañuelos blancos de madres que se fueron sin sus hijos
Desde aquel 2 de mayo y de su plaza, no tuvieron paciencia, como Violeta Parra,
Nos dejo de repente sus canciones, como Neruda dejo su poesía entre sus gentes
Borges con sus sombras y sus miedos, Cortazar Parisino inquilino y mujeriego, 
Benedetti, como icono de amor literalmente
todos como apretados, en un rincón del tiempo y geografía,
el mundo como un cacho de cielo  entre Uruguay, Chile y Argentina.

Italianos, Españoles, que abrazaron sus calles, cuando no eran aun barrios
Puerto de Buenos Aires, símbolo de una Italia y  una España de guerras y pobrezas
Cuando los Barcos no salían, y llegaban  todos  bien avenidos
Y aquellos inmigrantes todos  fueron haciéndose  porteños
Amalgama de gentes, a quien  llamaban Tanos, Gringos y  Gallegos.

De la palabra, los tipos que saben hacer cine, con todos sus detalles
Que se ven desde lejos como de todas partes su obelisco, todos saben de sus anonimatos
Cambian los nombres, pero los tangos no permutan sus letras ni sus pasos
Versión universal, como el cuerpo de una mujer visto de cerca
No se cuestiona su belleza, uno se deja ir por sus costuras
El pliegue de sus huecos y sus olores, el pelo recogido como a la antigua
medias de seda entrecruzadas sobre los pantalones anchos de un caballero
todo sin dejar de pisar una misma baldosa.

De la Palabra, Argentina son cifras y corazones
Trigo exportado a España, carnes, humanidades
Gratitud que hoy no son identidades
No existen otros puertos lejos de Buenos Aires
Los mares no son de oro, siempre fueron del mar de la plata
Hoy, somos todos piratas, y así nos va y nos irá mañana
No queremos ser otros, ni nosotros

Yo quiero ser de la palabra Buenos Aires…

domingo, 4 de enero de 2015

"Me pisó mis cosas, me escupió y me llamó perro"



"Me pisó mis cosas, me escupió y me llamó perro"

Seguramente, quienes lo hicieron, ignorantes de todo, intentaban hacerte mas daño si cabe que el trato que la vida con seguridad te da a diario, sin quererlo, te llamaron noble, justo, amigo, honesto, leal, compañero, amor y gratitud… sin saberlo, quisieron ser injustos como la vida misma sin conseguirlo.

En su maldad intrínseca, donde no existe el frío, ni el hambre, ni la falta de besos y de abrazos, de un apretón de manos, o una caricia suave, con sus hechos responden al perfil que las calles van tomando entre escaparates de lujosos productos innecesarios que da acceso a unos pocos. Las aceras contrastan en esta época navideña de luces y colores,  con los parques y bancos que hacen de hogares de quienes como Saul sin hacer daño a nadie, se intenta proteger de personas así que dañan su único activo, la dignidad que nadie ve, ni huele, ni escucha, ni toca. Quizás por ello llamarte perro sin tu saberlo fue por su parte el piropo mas fiel a tu honrada existencia, en tu injusta vida, mas injusta si cabe que la mía, aunque el rey de los pobres, Baltasar, nunca cumpliese su palabra de traerme esa bici que en mi niñez  quise tener y nunca tuve. Llamarte perro sea cual fuere su raza, te distinguió de ellos, y de todos aquellos quienes sin ser tan perros, no te ven cuando a tu lado pasan con sus miserias, y tus riquezas haciéndote invisible para ellos sin tu saberlo.

Será porque la inmunidad da paso a la impunidad, las agresiones a quienes como tu vivís en un banco de un parque, sin grifos ni platos, se hacen comunes, la cobardía de quienes os acechan se hace patente en vuestros huesos rotos entumecidos.

Tus cosas no son tus cosas Saul, no consta nada en el registro de la propiedad, la dignidad no es algo tangible, nadie la siente, ni la ve, ni la toca, no se puede pisar la bolsa donde llevas la manta, el vaso de plástico, la caja de cartón que te aísla del suelo, no existen para nadie, tu existencia es efímera, aunque tu madre te diera a luz con tanta humildad como lo dio la mía cuando me tuvo.

Es la función diaria de un teatro cuyos actores, encarnan su papel en múltiples escenas,
No eres el único, un día, acabaras dormido, y entonces cuando el brillo del papel de plata amarillo cubra tu cuerpo, todos y yo el primero nos preguntaremos que pudimos hacer por tí y no hicimos.
Por un momentos si te veremos, aunque seguirá intacta nuestra conciencia, sabiendo que ya no se podrá hacer nada por ti, limpieremos nuestra alma con un nuevo dia, que servira de escusa al pasar por la ausencia de tu presencia en ese mismo banco donde ayer si estuviste.
Tu consuelo, que aquellos quienes pisaron tus cosas, escupieron,  y te llamaron perro, dejaran de hacerlo, y la vida será un poco mas justa, aunque para ti tarde.

A Saul de 38 años, que vive en Euskadi a la intemperie de la maldad del raso de todo ser humano.

viernes, 2 de enero de 2015

Antonio Gala Velasco

“Si a un hombre pueden considerarlo un desecho los otros hombres, la Humanidad es un estercolero. La falta de responsabilidad individual es atractiva: se descansa en ella; pero es también una derrota.(Antonio Gala)."

 Hombre justo, imaginativo en su realidad, real en su creatividad, culto, sufridor de silencios, escritor de historias, arquitecto de amores, poeta artista de la rima, del verso, del pañuelo de seda abrazado a su cuello.

Solo una vez con el olor a vino del oloroso azahar sevillano tope contigo, en otro rincón que no fueran tus libros, y como ahora.., tú lo eras todo,  y yo, siguiendo siendo nada te miraba sin que te dieras cuenta entre tinajas,  una visita guiada a una bodega en un lugar cualquiera sevillano, mire tu bastón y te observé, quise ser tu, y lo fui, por un instante, pasee tus perros, fui odiado, querido, me sentí libre y preso de mi instinto, frágil y fuerte, caminante, creador de momentos sin pararme, viajando sin moverme como tu haces.

Te confieso, que leo lo que escribes, aunque sean palabras que vienen en  una hoja de periódico que  envuelve en ese instante  un trozo de salmón, un par de tomates, mitad de una manzana..
Mi espectro cognitivo se activa, si un articulo tuyo, un libro, o un rotulo de mitad de una frase, tu nombre resalta entre paréntesis dentro de un contexto tan simple como el mío, mi pequeño planeta se siente bien formando parte de tu enorme galaxia.

No quiero ser pedante, pomposo, recargarte en tus éxitos y tu merito,  y  aunque sigas pachucho, que Dios siga siendo mas justo contigo que con otros que no merecieron dejar de escribir porque se fueron. Que Saramago donde quiera que esté, te de su enorme fuerza interna, y a trompicones la vida nos siga siendo agradecida a quienes te leemos con tus libros, tus poemas y tus versos futuros aun no escritos. Que Dios se siga equivocando contigo, y alargue el instante de encontrarte con Lorca, con Machado, Alberti, Neruda, Borges, Miguel Hernández..  los mortales que no dejamos nunca de ser tan singulares, nos  damos cuenta a veces, de lo grande que sois los inmortales.

Para Antonio Gala Velasco