domingo, 27 de enero de 2013

felices para hartarnos


Solo así de repente no puedo imaginar como serán los días dentro de miles,
Si dejaremos de ser mortales de por vida, para no envejecer
Y seguir siendo niños, saltando charcos  manchándonos de  barro siendo ingenuos,  queriendo  ser mayores sin conocer a nadie que sea mala persona, jugar al escondite en las calles estrechas y firme de adoquines, casas de pueblo de olor a pan y leña,
 Mañanas de Domingos de misa y ropa limpia, tardes de paseo  y frutos secos,
Veranos que siempre recordamos, porque somos mas libres y hay menos reglas,
Playa o montaña, eras de pueblo, castillos, lagos y ríos
hambre de calderetas, postre de cuajada y de membrillos.

Crédulo de mi quiero pensar que la maldad no es tanta, que no nos alejamos de la naturaleza, supimos ser mejores que malos un día fuimos, arrepentirnos,  no dejar de ser hombres, ni personas, errores como todos cometimos, pero no fueron tantos ni tan graves, pudimos con la quema de  los árboles, el deshielo de iglúes, la suciedad de ríos y de mares, la acidez de la lluvia, el grisáceo del aire contaminado,  pudimos con el hambre, con las enfermedades, los días son el tiempo cuando se hacen de noche, que después ya no vuelven,  quiero pensar que nosotros seguimos, aunque esos años cuando cumplimos siete, quince o treinta, día a día ya no estén con nosotros, y pasemos por mucho los setenta.

Son pasos que damos dando tumbos de un sitio a otro, diferentes  destinos de cada uno, detalles que no vemos al respirar deprisa y nos ahogamos, corriendo vamos a todas partes cruzando aceras, la sonrisa es mecánica mientras damos los buenos días de plástico,
 la sonrisa  no se construye, esta hecha cuando nacemos, es natural si sonreímos como lo hicimos de recién nacidos, ya no nos acordamos, mientras la arrogancia, el orgullo la vanidad nos empuja y nos viste,  la vida nos va llevando donde no queremos estar, y dejamos de ser nosotros mismos para ser todo aquello que nos va rodeando.

La vida es eso, y será mucho más si nosotros queremos que lo sea,
Cuando un instante deje de ser recuerdos dentro de un rato
y su felicidad nos perdure en el tiempo, para después guardarlo en el primer cajón de la mesita, en el fondo de armario, en el reflejo al vernos del espejo de baño  al lavarnos la cara cada mañana, que la felicidad no sea metáfora, tengamos que cogerla al levantarnos, como coges las gafas para vernos,  y  al quedarnos dormidos, dejemos que repose en las pastas duras del libro que leemos cuando se pone el sol anocheciendo y la luna dibuja nuestras sombras.

Felices para  hartarnos, cuando la  juventud ya no envejezca
 y sea licito ser niño después de los setenta.

miércoles, 23 de enero de 2013

café con leche


Cuando dormido el día se levanta la luz del sol nos recupera a todos con sus calles,
es cuando al levantarme no sigo siendo yo sin que tu me despiertes a empujones,
sorbo a sorbo me repongo del sueño despertándome,
con leche muy caliente siento en mi paladar como me quemas,
hirviente voy soplándote, a veces recuerdo mi niñez con tu aroma tostado.

Como  mi madre, no puedo estar sin verte cada día, si no te tomo me duele la cabeza como le dolía a ella, después de su café era quien era, antes no despertaba, como pasa conmigo sino te tengo, de niño te veía con mi madre  a todas horas, te tomaba con leche, como a mi más me gustas, en vaso de cristal deshaciendo el azúcar, haciendo ruido con la cucharilla, a media tarde, por la mañana, también siendo su cena, me recuerdas a ella, con su café con leche y sus galletas.

Tu sabor nos lleva a todas partes cuando apareces,
tu rubrica es la misma cuando firmas, hablas varios idiomas
No paras de moverte, todos te reconocen cuando viajas,
Como el té, también eres costumbre con sus pastas y siempre estas presente
 cuando las dos personas que quieren verse no se conocen,
eres escusa, pretexto para que dos se vean, y que al segundo sorbo
deseen tocarse, eres testigo de ese beso primero,
que en manera de posos quedara para siempre, cuando te dejen.

eres provocación si te comparten, eres sinceridad, si no bien sabes el paladar amargas,
 nunca pude tomarte en buenos aires, dicen que sabes mas, que eres mejor allí,
 que manejas el tango como nadie, que tu tueste enriquece,  tu mezcla con azúcar torrefacto,  sonora molienda de antiguo molinillo que amargo o dulce,  fresco te muele, haciéndote mas viejo y tu olor  mas intrínseco, mas  duradero.

Café expreso, con su espuma rojiza que lo distingue, capuchino con polvos de cacao, mokachino a partes iguales de chocolate, café cortado, largo, corto, americano aguado, con canela y limón, café irlandés,  café bombón con leche condensada, café vienés,
 café carajillo con sus gotas de alcohol y quemadillo, café de olla, como lo hacia la abuela de puchero, café hawaiano con leche de coco, café del tiempo valenciano con cubitos de hielo y su rodajita de limón, café manchado, café ristretto con doble carga de expresso, café granizado, café con horchata, café con leche, como a mi mas me gusta.

Oro liquido que despiertas sentidos, que no dejas dormir a quien te toma
Como cualquier mujer cuando se acerca, tu compañía altera la tensión
levantando la libido, el pensamiento, quitas el frió del cuerpo y lo despiertas
lo sostienes del sueño sin que se caiga, de pie siempre contigo cuando te toman,
ganas de ti ya tengo, que desde esta mañana no te absorbo
como mi madre no puedo estar sin ti, me duele la cabeza si no te tomo,
 como a mi más me gustas café con leche.

domingo, 20 de enero de 2013

Golfos


Sumando geografías descubro golfos como:
el de Vizcaya, en el océano atlántico, desde cabo Ortegal hasta Betraña, bañando el mar cantábrico y el francés del iroise en un extremo. En el alto Ampurdam se abre al mar mediterráneo el golfo de Rosas, con su cabo de Creus, y la disciplina de la tramontana, vientos norteños que sujetan el frío con rachas de 200 kms/h,  nombre que recibe le la principal Sierra del norte de Mallorca, y que comparten al unísono las islas baleares y Cataluña.
El golfo de San Jordi, en su costa dorada de luz, cañaverales, carrizal de arroces y especies naturales que del Delta se nutren, cuando el Ebro se vierte en el mar.
Golfo de Valencia, inmenso entrante del mar mediterráneo y de  albuferas, arrozales, cítricos y hortalizas que en él conviven, costa del azahar , costa de valencia, que  en sus 400kms de litoral playero, atraen el turismo de sus pueblos costeros, Oropesa, Sagunto, Cullera, Gandia..,
Golfo de mazarrón, con sus cabos de palos y de gata, donde Murcia se abraza a Andalucía, y el mar de alborán,  da la mano al mar mediterráneo, puntos suspensivos del golfo de Almería,  con sus acantilados de sus rocosas premoniciones béticas.
Golfo de Cádiz, que cubre toda su provincia, y en Huelva su río Guadiana  hace frontera con  el Algarve portugués, que se vierte al atlántico, perdiéndose en su océano.
Golfo Ártabro, con sus rías de Coruña, Betanzos, ares, y Ferrol al fondo, lugares de naufragios, y batallas, a mitad de camino entre las rías bajas y las altas, donde la costa de la muerte empieza a coger vida de nuevo, y la marina lucense va tomando forma con sus típicos acantilados de Ortegal.

Y así, sumando geografías, uno se encuentra con otros golfos que delimitan con la moralidad y la indecencia de esta España nuestra,  rodeados de cuentas suizas, paraísos fiscales, a los que nadie llega, y donde todos parecen estar.
Golfos que recurren a las leyes que ellos mismos hacen para no ejecutarlas, su vida son normas que, como la Constitución, se toman de ejemplo para nunca cumplirlas.
Golfos que comen extirpando las entrañas de su prójimo, golfos que solo saben dar para quitarnos, después ya se sabe, recortes, subidas de  iva y otras venidas con más impuestos, financiaciones  irregulares, preferentes de fondos  que no lo son, bancos que no llamaron malos y que nunca dejaron de serlo, eres que nos traen de Europa en forma de euros para arroparnos y que nos llega a todos a modo de despidos, dejándonos  sin ropajes con que vestirnos,  y como  de costumbre nadie asume  la culpa de nada. El Banco de España no es de los españoles, sino de unos pocos,  las diputaciones existen solamente en sus nóminas, las cámaras no son altas ni bajas sino burbujas, donde sus señorías, se aplauden así mismos sus inaptitudes,  las Comunidades no son tan autónomas, y gastan  multiplicadas por diecisiete, comisiones políticas de investigación que ilustran la mejor manera de saber que ha pasado para taparlo, y que hoy que me ha tocado a mi, mañana seas tú quien seas beneficiado. Indultos sangrantes a discreción que no dejan rastro de su sangre política.  
golfos que dejaron de robar a dos manos, para hacerlo en otras tantas cuentas extranjeras de interminables números digitales, con códigos ocultos que denotan la transparencia de quienes las abren.
Golfos y más golfos que no pagan sus préstamos a los bancos que ellos mismos dirigen y no son desahuciados como nosotros, que  nos llevan al euro por receta, a no tener urgencias a partir de la cena, a la privatización de nuestros hospitales, cuyas edificaciones no dejaran de ser públicas porque fuimos nosotros quienes lo pagamos.
Golfos que comen gratis, y viajan en clase preferente, que tienen Internet fuera de sus despachos con tarifa plana,  ipads, móviles telefónicos, bonos de taxis que no son nominales, y que utilizan otros en su nombre, dispensa de multas de tráfico, prejubilaciones millonarias, indemnizaciones varias, y la utopia de no pagar las tasas judiciales, que aunque estén exentos de pagarlas, porque  hacen las leyes para sí mismos, estos golfos también parece que lo están de ser juzgados, las carceles son para los mortales.

Golfos indignos que se reúnen varias veces al año en congresos de partidos políticos, cambiando los colores de las siglas, para dar nuevos aires, aunque sus mentiras sigan siendo las mismas, congresos federales, regionales, extraordinarios, reuniones en cuyos hoteles de cuatro y cinco estrellas nos estrellamos todos al pasar la factura, que les pagamos todos.

Golfos que viven a costa de la impunidad de las instituciones, golfos con nombres y apellidos, y que no son geográficos, urdangarines.

viernes, 18 de enero de 2013

Matías


Cada día, el ruido de su vespa negra marcaba las hora exacta de las 12 del mediodía,  puntual como siempre, Matías, subía la cuesta acelerando el motor de su motocicleta, con su cartera al hombro, a veces llovía, otras la niebla densa, no le dejaba ver el final de la calle, su trabajo era ese la correspondencia, y con ella repartiendo alegrías, tristezas, verdades anónimas, mentiras públicas.
María, llevaba años esperando su turno sin hacer cola, había tomado la decisión de poner un nuevo buzón, que le trajera suerte, alguna vez su sueño mejoraría su vida, y se haría realidad, podría leer su carta con la paciencia con la que la esperó.
Su deseo contrastaba con su realidad, el desencanto no la  hicieron desistir de su compromiso de levantar la ventana cada mañana, aun sabiendo que el sonido de la vespa de Matías no se detendría en mitad de la cuesta a la altura de su número 17.

Él lo intuía,  miraba de reojo hacia aquella ventana de visillos blancos y silueta de mujer de pelo largo, pero él más que nadie sabía  que su carta no la traía, era lo primero que revisaba en su  reparto, buscaba con ansiedad aquella dirección, aquel número de mitad de la cuesta, aquella carta que tanto esperaba su destinataria.
Una  y otra vez, revisaba cada paquete, cada sobre que llegaba a su oficina postal, Matías no podía ser su remitente, pero no le importaba haberlo sido, pensó en ello en muchísimas ocasiones, nada justificaba el tiempo que pasaba esa mujer  esperando su carta en aquella ventana cada mañana.

No se rinde, el tiempo pasa y ella lo desafía con su sosiego, nada la retrae de su deseo
algún día la vespa de Matías, parará en su puerta, y él no le echara la carta en su  buzón, se la dará en mano y esperará  a que María la abriese, para ser cómplice de su lectura, ya lo ha sido durante todo el tiempo de su espera.
María es así, sabe que no tiene nada mejor que hacer en su vida que esperar esa carta que no llega, nadie conoce el nombre de su remitente, quizás no fuera escrita nunca, y su sello solo estuviera pegado en su cabeza, no es importante tanto encontrar lo que buscas, sino buscarlo, llenar de expectativas las mañanas, confundir a Matías que mirando de reojo sus cortinas, participa de ello cada día.

Son las doce menos cinco del mediodia, María impaciente, define su espera como larga, ayer  fue domingo y Matías no pasó por su calle, no subió su cuesta, ni escuchó el sonido de su motocicleta, la carta es el motivo, Matías todo su tiempo, toda su vida.





martes, 15 de enero de 2013

Paris


Aquella tarde, empezó a llover,  me protegí del agua en un café pequeñito del Paris del sena, las gotas gordas conformaban los charcos, que indicaban que la lluvia  iría a mas, las cristaleras empañadas de vaho y sabores no dejaban ver la terraza con sus sillas  mojadas al aire, la lluvia no amainaba, cuando el viento hizo su presencia, las calles parisinas se llenaban de gorros y bufandas, de  paraguas abiertos, y guantes de pieles, así fue siempre el frío parisino del otoño romántico francés, sus relatos son muchos, sus besos infinitos, su vino caliente con canela.
 Desde el Louvre hasta la torre Eiffel, el sena patrimonio de la humanidad, nos acerca a sus gentes, la isla de la cité, nos muestra su universal catedral de Notre dame, fue allí en mitad de aquel mercado de las flores, donde supe de ti, tu letra menuda me remitía a los años de la revolución, al compás del silbido de la marsellesa  imaginé como seria tu cara, y el tacto de tus manos, que escribieron esa carta perdida con tu nombre, sobre los adoquines del puente de San Luis, El albur del destino me llevo hasta ella, su arrugado papel  hacia extraña la belleza de su contenido, la pausa en sus palabras, el verso hecho protesta, la poesía ilustrada de aquellas frases, el sentido común del argumento, los renglones en línea de su prosa, la expresividad de su erotismo, propia de un Alberto Moravia en su adolescencia, hacían de aquella carta, que en mi imaginación pudieras debutar en el Moulin Rouge, como lo hiciera Nikole Kidman con Satine, en el bohemio París de 1900.
Como un Picasso más de aquella época, revivo en mi locura imaginaria, con colores extensos y me pongo a pintarte en mi cabeza, tu sombra paseando a la orilla del sena, tu silueta envuelta en tu ternura, oliendo a tu perfume francés originario, que va dejando rastro en las esquinas, y dándote mil besos, los cuento de nuevo para que sean dos mil, sin conocerte, de ti, solo tengo tus textos, y la firma al final con tu apellido, con la enérgica rubrica de tu temperamento.
Aquella tarde, leyendo tu carta tirada en el suelo, conocí Paris, 

domingo, 13 de enero de 2013

vivir para contarlo


Nadie sabe de ellos, su muerte parece haber sido en vano, su vida apenas la vivieron,  tuvieron la desgracia de ser judíos, gitanos, republicanos españoles que no apátridas, y todos tenían en común, el traje a rayas (el Drillich), marcado con un número, un triangulo azul de apátrida con la S blanca de spanier, para los españoles, un triangulo verde para los presos comunes, rojo para los presos políticos, negro para personas antisociales, y la estrella amarilla para la mayoría, las dos terceras partes que eran judios.
Mauthausen y Gusen, fueron campos  de categoría III,  para el Tercer Reich, es decir: “Campos sin Retorno”. En verano se levantaban a las cinco menos cuarto de la mañana y a las seis menos cuarto en invierno, el que sobrevivía no paraba el  trabajo diario hasta las siete de la tarde, el peso medio de cada uno era de 40 kilos.
100 gramos de pan y un café aguado, una sopa aguada de puré de avena con pan con un trozo de patata o de malta, era su sustento que estaba preparado para sobrevivir de seis a nueve meses.
Existían mas de diez tipos de castigo diferentes, duchas heladas, celdas de estar de pie, permanecer desnudo toda la noche a la intemperie con temperaturas bajo cero, ahogamiento en tinajas de agua, arrojados por una cantera de 80 metros de altura, (al que los SS llamaban el salto de los paracaidistas), inyecciones de fenol y benceno en el corazón, trepanación de cerebros para su estudio, gaseamientos, disparos en la nuca, tiroteos masivos, ahorcamientos,  de 1940 a 1945, miles de personas murieron por muerte natural, así les costaba en sus fichas de defunción.
Como ellos, murieron otros 6 millones de judíos , en un plan de aniquilación que los alemanes nazis denominaron “la solución final”, fue desarrollándose en forma de guetos, hambruna, enfermedades y exterminio.
186 escalones construidos con la vida en la mina del campo, conocida como  la escalera de la muerte que subían a diario con bloques de piedras, no todos la bajaban.  
 De los casi 200.000 personas que pasaron por Mauthausen  y sus subcampos de alrededor, de 1938 a 1945, se estima que murieron 120.000,  de los cuales un tercio eran judíos,
El 5 de mayo de 1945, bajo un cartel que decia “ los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”, la 11ª división acorazada de los EE.UU,  liberaron Mauthausen, era tal la inhumanidad, vivida allí dentro  que en las mismas puertas del campo, los americanos retrocedieron al oler esa putrefacción y  ver esos esqueletos andantes, quienes a su vez, al ver a los soldados, sintieron tanta vergüenza y  pudor ajenos,  de verse como estaban ante el mundo, que en lugar de correr hacia la libertad tan deseada, se escondieron de nuevo en los barracones, ambas partes necesitaron tiempo para asimilarlo.
Pero el holocausto no eran aquellos que pudieron sobrevivir a tanta barbarie, sino el resto del mundo que impasibles ante su indiferencia lo hicieron  posible.
Casi 5000 de las 7200 españoles, un (65%), murieron en Mauthausen –Gusen.
La mayoría de aquellos héroes supervivientes al horror, no pudieron regresar a España teniendo que encontrar asilo en otros países, sobre todo en Francia, para España, seguían siendo apátridas, extremeños, andaluces, castellanos,  manchegos, catalanes, aragoneses, valencianos,  gallegos, asturianos, vascos, cantabros…., vieron como aquel 5 mayo de 1945, no fue un punto final, sino punto y seguido a sus desdichas,  como ellos decían al llegar al final del peldaño 186, en aquella escalera de la muerte, ese día solo fue “una victoria mas”, que les hacia vivir para contarlo.
 Con sus pieles forraban libros o hacían  lámparas, su piel preferida era la de los gitanos, porque tenían un color más oscuro. Les arrancaban los dientes de oro cuando morían y los fundían. Con el pelo, telas. Con los cuerpos, jabón. Y con los huesos, abono para el campo. "Muchos se salvaron gracias al destino, o gracias a Dios si son creyentes" como relata Lluís Reverté Saragossa, hijo de un catalán muerto en Mauthausen. Es el caso de un republicano español con miopía al que un día se le rompieron las gafas en el campo. Estaba apenado porque sin las gafas no podía ver nada, pero no era consciente de que lo que para él suponía un drama iba convertirse muy pronto en su salvación.
Al día siguiente convocaron a numerosos presos en la 'Appelplatz' o patio de revista, y se llevaron a las cámaras de gas a todos aquellos que tenían gafas. El destino de aquel día, infortunio para él en su momento, le salvó la vida y logró sobrevivir al campo. La epopeya de los españoles en Mauthausen es un hito incorporado a la Historia contemporánea francesa, aunque no pasa igual con la española, formaban parte del  medio millón de refugiados que cruzó la frontera francesa al final de la Guerra Civil. Los españoles fueron los primeros en llegar y los últimos en irse para contarlo.



viernes, 11 de enero de 2013

la crisis

Acabado en 13, se acerco a la ventanilla y pidió su número, pero no había, como ella, cientos de personas hicieron lo mismo, después supieron que no les tocaría, la navidad es lo que tiene, solo unos pocos son agraciados con su lotería.

Los demás seguimos subiendo la cuesta que dejo de ser ya, quizás para dejar de serlo por siempre de enero,  y tengamos que sufrir en marzo y en abril, por algo mas que por Semana Santa de la muerte y  resurrección de Jesús, o seguimos sufriendo en  julio, por otra cosa que no sean los casi 40º a la sombra que nos deja sin poder descansar ni  dormir,  y en Noviembre la cuesta se nos parezca eterna después de haber pasado por la vuelta al cole de septiembre, y la matriculación en  octubre en su universidad del primogénito, llamado como su padre o madre.

Las rebajas ya no son las de antes, y lo que se rebusca, no son chaquetas finas fuera de temporada, ni pantalones monos que después no te pones. Los zapatos perdieron su precio cuando a los chinos les dio por el tacón,  y los bolsos se venden en los paseos marítimos donde uno se baña.

El gran consumo dio paso a la crisis que se puso a vivir entre nosotros, las cámaras de fotos ya no son de carretes, en los cines dejaron de haber colas de gentes esperando entrar a sesión de las 10, sus palomitas están por las nubes, el comercio pequeño casi no se ve por las ciudades, mermó  tanto que, cuando vas al pueblo la tienda de siempre, ya no es del señor Juan, sino de chinos.

Las churrerías ya no se encuentran, y cuando lo haces, las roscas casi no son redondas y sus  porras pierden tanto aceite que echas de menos su sabor de antaño,  el kiosco de enfrente ya no está, pusieron un banco de los malos, donde se concentran en cuadrantes  alternos,  un día sus empleados por un ere,  y al siguiente  damnificados de no se sabe bien que preferentes.

Los hospitales públicos dejan de ser rentables a ser privados, cosa que no se entiende, los enfermos a pagar las recetas a euro, para que no te dejes de tomar el jarabe, y no sepas que hacer con las pastillas que siempre sobran, porque las cajas siguen viniendo para 30 días, en vez de para 7. Los aeropuertos, son consignas sin maletas ni aviones, largos pasillos de suelos brillantes que nunca se pisaron, el ave llega a todas partes, ahora solo queda esperar a que el precio de sus viajes llegue  también a todos y se rebaje.

Solo sus señorías, permanecen perennes en sus costumbres de  comprar lotería que siempre toca, y solo sus partidos son financiados con dinero que jamás se devuelve  a cambio de leyes y acuerdos con la fiscalía, de indultos a personas ilustres que nunca dejaron de ir a misa los domingos.

La crisis es lo que tiene, que sin saber porque donde había tanto, ahora ya no se puede, y la cuesta se sube y se sube, sin encontrar a penas un falso llano donde perderse.

   

jueves, 10 de enero de 2013

el miedo

El miedo es  un gen personal e intransferible, entra en nosotros como se va, a veces rápido, otras mas lento, nos confunde, nos protege, nos ayuda, nos merma, nos aturde, nos desorienta, nos va guiando.
Con él nacemos, con él vivimos, compartimos con él cuanto nos rodea, al sentirlo el corazón palpita mas deprisa,  acelera su ritmo, se agrandan las pupilas, para no dejar que quedemos a oscuras, segregamos  la hormona de la adrenalina, que nos despierta en la atención, y la hormona llamada  del miedo, la corticoides, que impiden que se produzca la “Sinapsis” (la conexión entre nuestras neuronas), para que biológicamente no podamos desarrollar todo nuestro potencial cuando vivimos en una situación constante de miedo, y nos paralizamos,  como mecanismo de defensa.

El Psiquiatra Victor Frankl fue un psiquiatra judío que pasó la segunda guerra mundial en varios campos de exterminio, entre ellos Auschwitz y Dachau,  Según él, no se salvaron de aquel infierno los más fuertes, ni los más cultos, ni los mejor preparados, sino aquellos que tenían una motivación más allá de su propia vida: "cuando salga escribiré un libro", "cuando salga veré a mis hijos", "cuando salga contaré esto al mundo". 

El miedo es humano, y por ello es grandioso, dicen  que se huele, a veces se observa cuando se esta nervioso y el sudor lo delata, el miedo se escribe como lo hizo Neruda en su poema, y se siente en un escalofrío por la espalda cuando quieres besar a quien deseas, y te acercas a ella sin atreverte hacerlo.

El miedo es paciente, no tiene prisa nunca, y perenne en  sus hojas, no caduca en el tiempo ni se extingue, del miedo se hace cine, y del cine películas llamadas de terror, es gótico y sombrío, de rostro  feo y  jorobado,  sale de noche en forma de vampiro, con luna llena, el hombre se hace lobo y sus aullidos se transforman en miedo, cuando caminas, el miedo son grafitos de cementerio, son gritos de silencio, psicofonías, caminar a oscuras por un bosque sin árboles, noches de tormenta, rayos y truenos
 El miedo es de todos cuando perdemos la libertad.  

martes, 8 de enero de 2013

a sotavento

Como buen marino, estaba situado a sotavento, entidad bancaria cuyo portal estaba refugiada de lluvias y vientos, el frío era otra cosa, como el hambre, la humedad, que se metía en los huesos y que apenas tocaban los cartones usados en el suelo. Sus pertenencias dos cajas que intentaba ocultar bajo sus  ropas, su barba blanca sin arreglar contrastaban con su pulcritud, una fuente cercana donde se aseaba todas las mañanas era cómplice de sus limpias manos, cada día recorría el kilómetro y medio de distancia que lo separaba de un comedor social, puntual a las doce, guardaba su turno, como buena persona, nunca dejó de serlo, solo era pobre no maligno.
Le gustaba atender a la gente, eso le hacia sentirse no tan diferente como los demás puede que le veían, los años se le multiplicaban por dos en su rostro, su juventud fue dura, como lo es su madurez presente, con familia pero sin ella los caminos del señor le llevaron a su esquina de siempre, el sólo tuvo que andar por ellos y dejarse llevar por la las calles, su vida era eso, para él no existían rebajas, ni cuestas de enero, conoció algunos puentes pero nunca se fue de vacaciones, siempre se quedaba en ellos viviendo debajo.  Ahora pienso si no sería injusto dar las gracias a Dios, por la vida que me tocó llevar, como hacer para que nadie pida por la calle, y que todos tengamos lo necesario para que el hambre sea una hipótesis más que nadie pueda demostrar.
Negro sobre blanco, es la vergüenza que pasé al acercarme a él, no era por mí, yo sólo quise contribuir de manera ilusa con un euro, lo pasas mal cuando te acercas a sus pertenencias, uno no esta acostumbrado a llevar una vida en un par de cajas, como no lo está cuando recoges un premio en una ceremonia, y tienes que hablar para todos,  no sabes como actuar, quizás la próxima vez puede que sean dos en vez de un euro, y  lo absurdo me deje preguntar por su nombre, hablar a una persona no es tan difícil, el premio que recoja será inmenso, sentirme solidario, aunque uno nunca llegue a serlo del todo. ojala en la próxima vida, tengas mas suerte y seas tu quien tengas que luchar con tus vergüenzas para acercarte a alguien, aunque sea a mí,  y tus puentes sean de jueves a domingo, y  huelas  la piel de una mujer mientras te mira con deseo, y sepas lo que se siente cuando lloras de felicidad, y te acerques a los cajeros con tarjeta de crédito en lugar de cartones, y tus cajas no sean de cartón sino bancarias,  y viajes de un sitio a otro en tu propio coche., y como buen marino, no te escondas del viento a sotavento, y sientas el placer de navegar sintiendo la brisa en tu cara a barlovento

domingo, 6 de enero de 2013

del tren recuerdo

Del tren recuerdo el hambre que me daba su movimiento, el recreo del pasillo caminando por él de un lado al otro del vagón, el olor característico de su calefacción y aquellas fotografías  de paisajes de vías y  estación decorando sus literas, que de  asientos de día, se transformaban en camas de noche.
Como machado, “ligero de equipaje, viajando sobre la madera de su vagón de tercera…”, nunca viaje en vagones de primera, ni me tome un café en esos vagones restaurante  lujosos, ni dormí en  coche cama, donde te despertaban al llegar a la estación de  tu destino.

Recuerdo el paso del tiempo, que han ido transformando sus viejas estaciones en fríos edificios arquitectónicos, mas parecidos a centros comerciales que a salones de espera de viajeros, vestidos de lugares lejanos con sus maletas dispares. Y aunque sigan sus grandes relojes marcando las horas al final  del destino,  en la estación ya nadie los mira como antes, la vida camina mas deprisa para todos.
Recuerdo como nunca aquellos besos dados en blanco y negro en sus andenes, fotos de color sepia con bigotes ridículos  y ondulados peinados de amas de casa oliendo a colonia. El humo espeso de sus locomotoras que echaban andar al compás de un pitido de silbato y una bandera roja alzada al aire, lo demás son historias convergiendo en un cruce de vías, mas estrechas y lentas que las de ahora.

Del tren recuerdo, los curas con sotana y sus monjas, en los andenes los abrazos que se daban  nietos y  abuelos, el respeto de antaño entre ambos, los blancos uniformes de marineros, los niños de caqui vestidos de hombre yendo a la mili, el aroma a café recién echo mezclado con puros en la cafetería, y mis tortas de “Alcazar” inconfundibles.
Recuerdo sus billetes grandísimos de cartón duro, la espera en los transbordos al cambiar de maquina, los bocadillos y las patatas fritas, sus eternos viajes de un día entero,  recuerdo lo difícil que se me hacia bajar las ventanillas, que no me dejaban ver el paisaje por dentro de afuera, el pantalón campana, y la chaqueta a cuadros, las capas de importantes señores, recuerdo el mar y las montañas donde el tren siempre me llevaba.
Del tren recuerdo mi pasado, mi niñez, mi juventud, mi presente, recuerdo mi futuro

Iñigo

Era Iñigo, recordaba su voz, apenas cambiada hacia mas de dos años,  colgó el auricular no supo que decirle por teléfono, " sí ", fue suficiente, pensando en que ponerse para la cita abrió el armario, nada le resultaba apropiado, demasiado escote, colores con los que no se veía, zapatos de tacón que nunca dominó,  quiso calmarse, la histeria empezaba a impregnar su vigorosa personalidad, jamás se le dio bien lo de la seducción, hasta ese día, no había pensado en él para nada, y sin embargo, esa llamada la hacia estar cada vez mas desesperada. Siempre se vio atractiva con el vestido rojo, haciendo juego con los zapatos de tacón,  pero esa tarde no podía quitar protagonismo a Iñigo, quería estar radiante para él sin dejar de estar en un segundo plano, desechando la idea del recurrido escote pronunciado, o cualquier otro tipo de insinuación en transparencias, que anulara el brillo verde de los ojos de Iñigo.
Se miraba al espejo, recogiéndose el pelo echado para atrás como a la antigua, su cuello al aire la hacia mas débil,  y quiso comparar soltándoselo, pestañas alargadas en un negro finísimo  rasgaban el perfil de sus ojos,  pinturas rupestres en las mejillas, sus labios vestidos de carmín la alejaban cada vez mas de ella, ¿que le estaba pasando?, si siempre había pensado que no era una mujer modificable, erguida en sus convicciones, ningún hombre seria capaz de hacerla sucumbir en sus principios,  pero no había mas tiempo, el suficiente para echarse unas gotas de perfume en sus muñecas y ponerse su abrigo, abrir la puerta y dejar que Iñigo se encargara del resto

viernes, 4 de enero de 2013

amigo Sancho

Amigo Sancho, piensa que las personas son como los caminos van y vienen, no todas llegan donde se merecen, el bien y el mal son cruces de caminos que se toman, argumentos distintos con los que caminar por la vida, huellas de pisadas que vamos dejando en nuestros semejantes,  sin apenas mirarnos en el espejo.

Amigo Sancho, la maldad es el polvo que se levanta cuando pisamos y vamos respirando mientras corremos, vamos yendo con prisa a ningún otro lado,  si los días vienen solos, y solos se nos marchan con el tiempo, no duraras mil años, no te engañes, no llegaras tan lejos como nadie, volverás al camino que empezasteis, no te llevaras nada como nada trajisteis cuando se nace.

Amigo Sancho, mira que tus bondades lleguen a tu horizonte, donde tu vista pierde sus  abolengos, no bajes la cabeza mira al frente, escucha a quien te habla,  ofrece a quien te pida sin preguntar el nombre ni su linaje, se grande de carácter y generoso, ofrécele tus manos, tus aposentos, alimenta su hambruna con tus ropajes, dignifica tu  nombre  con tu existencia

Amigo Sancho, en la vida eres huésped  de casa ajena, los días no tienen dueño,  no es propiedad de nadie los inviernos, el blanco de la nieve no es de nadie, hace frío para todos en diciembre, la primavera es bella,  el olor de sus flores nos polinizan, el verano es eterno con sus calores, busca las sombras de las gentes humildes que son las que mas tienen, acércate a sus árboles que te den sombra, mira hacia arriba, que siempre estará el cielo para arroparte,  bendita agua de lluvia, benditos son los vientos que las nubes empujan.

Amigo Sancho, camina caminando, no corras nunca,  no pierdas tu riqueza por dejar de ser pobre, no es malo que tropieces si te levantas, se digno de ser hombre, que la dignidad es tuya y no de nadie, la tienes cuando naces, morir sin ella, es no llevarte nada cuando te marches.