Los demás seguimos subiendo la cuesta que dejo de ser ya, quizás
para dejar de serlo por siempre de enero,
y tengamos que sufrir en marzo y en abril, por algo mas que por Semana
Santa de la muerte y resurrección de Jesús,
o seguimos sufriendo en julio, por otra
cosa que no sean los casi 40º a la sombra que nos deja sin poder descansar ni dormir,
y en Noviembre la cuesta se nos parezca eterna después de haber pasado
por la vuelta al cole de septiembre, y la matriculación en octubre en su universidad del primogénito,
llamado como su padre o madre.
Las rebajas ya no son las de antes, y lo que se rebusca, no
son chaquetas finas fuera de temporada, ni pantalones monos que después no te
pones. Los zapatos perdieron su precio cuando a los chinos les dio por el
tacón, y los bolsos se venden en los paseos
marítimos donde uno se baña.
El gran consumo dio paso a la crisis que se puso a vivir entre nosotros, las cámaras de fotos ya no son de carretes, en los cines
dejaron de haber colas de gentes esperando entrar a sesión de las 10, sus palomitas están
por las nubes, el comercio pequeño casi no se ve por las ciudades, mermó tanto que, cuando vas al pueblo la tienda de
siempre, ya no es del señor Juan, sino de chinos.
Las churrerías ya no se encuentran, y cuando lo haces, las
roscas casi no son redondas y sus porras
pierden tanto aceite que echas de menos su sabor de antaño, el kiosco de enfrente ya no está, pusieron un
banco de los malos, donde se concentran en cuadrantes alternos, un día sus empleados por un ere, y al siguiente damnificados de no se sabe bien que
preferentes.
Los hospitales públicos dejan de ser rentables a ser privados, cosa
que no se entiende, los enfermos a pagar las recetas a euro, para que no te
dejes de tomar el jarabe, y no sepas que hacer con las pastillas que siempre sobran,
porque las cajas siguen viniendo para 30 días, en vez de para 7. Los aeropuertos,
son consignas sin maletas ni aviones, largos pasillos de suelos brillantes que
nunca se pisaron, el ave llega a todas partes, ahora solo queda esperar a que el
precio de sus viajes llegue también a
todos y se rebaje.
Solo sus señorías, permanecen perennes en sus costumbres de comprar lotería que siempre toca, y solo sus
partidos son financiados con dinero que jamás se devuelve a cambio de leyes y acuerdos con la fiscalía, de
indultos a personas ilustres que nunca dejaron de ir a misa los domingos.
La crisis es lo que tiene, que sin saber porque donde había
tanto, ahora ya no se puede, y la cuesta se sube y se sube, sin encontrar a
penas un falso llano donde perderse.
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