viernes, 11 de enero de 2013

la crisis

Acabado en 13, se acerco a la ventanilla y pidió su número, pero no había, como ella, cientos de personas hicieron lo mismo, después supieron que no les tocaría, la navidad es lo que tiene, solo unos pocos son agraciados con su lotería.

Los demás seguimos subiendo la cuesta que dejo de ser ya, quizás para dejar de serlo por siempre de enero,  y tengamos que sufrir en marzo y en abril, por algo mas que por Semana Santa de la muerte y  resurrección de Jesús, o seguimos sufriendo en  julio, por otra cosa que no sean los casi 40º a la sombra que nos deja sin poder descansar ni  dormir,  y en Noviembre la cuesta se nos parezca eterna después de haber pasado por la vuelta al cole de septiembre, y la matriculación en  octubre en su universidad del primogénito, llamado como su padre o madre.

Las rebajas ya no son las de antes, y lo que se rebusca, no son chaquetas finas fuera de temporada, ni pantalones monos que después no te pones. Los zapatos perdieron su precio cuando a los chinos les dio por el tacón,  y los bolsos se venden en los paseos marítimos donde uno se baña.

El gran consumo dio paso a la crisis que se puso a vivir entre nosotros, las cámaras de fotos ya no son de carretes, en los cines dejaron de haber colas de gentes esperando entrar a sesión de las 10, sus palomitas están por las nubes, el comercio pequeño casi no se ve por las ciudades, mermó  tanto que, cuando vas al pueblo la tienda de siempre, ya no es del señor Juan, sino de chinos.

Las churrerías ya no se encuentran, y cuando lo haces, las roscas casi no son redondas y sus  porras pierden tanto aceite que echas de menos su sabor de antaño,  el kiosco de enfrente ya no está, pusieron un banco de los malos, donde se concentran en cuadrantes  alternos,  un día sus empleados por un ere,  y al siguiente  damnificados de no se sabe bien que preferentes.

Los hospitales públicos dejan de ser rentables a ser privados, cosa que no se entiende, los enfermos a pagar las recetas a euro, para que no te dejes de tomar el jarabe, y no sepas que hacer con las pastillas que siempre sobran, porque las cajas siguen viniendo para 30 días, en vez de para 7. Los aeropuertos, son consignas sin maletas ni aviones, largos pasillos de suelos brillantes que nunca se pisaron, el ave llega a todas partes, ahora solo queda esperar a que el precio de sus viajes llegue  también a todos y se rebaje.

Solo sus señorías, permanecen perennes en sus costumbres de  comprar lotería que siempre toca, y solo sus partidos son financiados con dinero que jamás se devuelve  a cambio de leyes y acuerdos con la fiscalía, de indultos a personas ilustres que nunca dejaron de ir a misa los domingos.

La crisis es lo que tiene, que sin saber porque donde había tanto, ahora ya no se puede, y la cuesta se sube y se sube, sin encontrar a penas un falso llano donde perderse.

   

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