domingo, 6 de enero de 2013

del tren recuerdo

Del tren recuerdo el hambre que me daba su movimiento, el recreo del pasillo caminando por él de un lado al otro del vagón, el olor característico de su calefacción y aquellas fotografías  de paisajes de vías y  estación decorando sus literas, que de  asientos de día, se transformaban en camas de noche.
Como machado, “ligero de equipaje, viajando sobre la madera de su vagón de tercera…”, nunca viaje en vagones de primera, ni me tome un café en esos vagones restaurante  lujosos, ni dormí en  coche cama, donde te despertaban al llegar a la estación de  tu destino.

Recuerdo el paso del tiempo, que han ido transformando sus viejas estaciones en fríos edificios arquitectónicos, mas parecidos a centros comerciales que a salones de espera de viajeros, vestidos de lugares lejanos con sus maletas dispares. Y aunque sigan sus grandes relojes marcando las horas al final  del destino,  en la estación ya nadie los mira como antes, la vida camina mas deprisa para todos.
Recuerdo como nunca aquellos besos dados en blanco y negro en sus andenes, fotos de color sepia con bigotes ridículos  y ondulados peinados de amas de casa oliendo a colonia. El humo espeso de sus locomotoras que echaban andar al compás de un pitido de silbato y una bandera roja alzada al aire, lo demás son historias convergiendo en un cruce de vías, mas estrechas y lentas que las de ahora.

Del tren recuerdo, los curas con sotana y sus monjas, en los andenes los abrazos que se daban  nietos y  abuelos, el respeto de antaño entre ambos, los blancos uniformes de marineros, los niños de caqui vestidos de hombre yendo a la mili, el aroma a café recién echo mezclado con puros en la cafetería, y mis tortas de “Alcazar” inconfundibles.
Recuerdo sus billetes grandísimos de cartón duro, la espera en los transbordos al cambiar de maquina, los bocadillos y las patatas fritas, sus eternos viajes de un día entero,  recuerdo lo difícil que se me hacia bajar las ventanillas, que no me dejaban ver el paisaje por dentro de afuera, el pantalón campana, y la chaqueta a cuadros, las capas de importantes señores, recuerdo el mar y las montañas donde el tren siempre me llevaba.
Del tren recuerdo mi pasado, mi niñez, mi juventud, mi presente, recuerdo mi futuro

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