domingo, 20 de enero de 2013

Golfos


Sumando geografías descubro golfos como:
el de Vizcaya, en el océano atlántico, desde cabo Ortegal hasta Betraña, bañando el mar cantábrico y el francés del iroise en un extremo. En el alto Ampurdam se abre al mar mediterráneo el golfo de Rosas, con su cabo de Creus, y la disciplina de la tramontana, vientos norteños que sujetan el frío con rachas de 200 kms/h,  nombre que recibe le la principal Sierra del norte de Mallorca, y que comparten al unísono las islas baleares y Cataluña.
El golfo de San Jordi, en su costa dorada de luz, cañaverales, carrizal de arroces y especies naturales que del Delta se nutren, cuando el Ebro se vierte en el mar.
Golfo de Valencia, inmenso entrante del mar mediterráneo y de  albuferas, arrozales, cítricos y hortalizas que en él conviven, costa del azahar , costa de valencia, que  en sus 400kms de litoral playero, atraen el turismo de sus pueblos costeros, Oropesa, Sagunto, Cullera, Gandia..,
Golfo de mazarrón, con sus cabos de palos y de gata, donde Murcia se abraza a Andalucía, y el mar de alborán,  da la mano al mar mediterráneo, puntos suspensivos del golfo de Almería,  con sus acantilados de sus rocosas premoniciones béticas.
Golfo de Cádiz, que cubre toda su provincia, y en Huelva su río Guadiana  hace frontera con  el Algarve portugués, que se vierte al atlántico, perdiéndose en su océano.
Golfo Ártabro, con sus rías de Coruña, Betanzos, ares, y Ferrol al fondo, lugares de naufragios, y batallas, a mitad de camino entre las rías bajas y las altas, donde la costa de la muerte empieza a coger vida de nuevo, y la marina lucense va tomando forma con sus típicos acantilados de Ortegal.

Y así, sumando geografías, uno se encuentra con otros golfos que delimitan con la moralidad y la indecencia de esta España nuestra,  rodeados de cuentas suizas, paraísos fiscales, a los que nadie llega, y donde todos parecen estar.
Golfos que recurren a las leyes que ellos mismos hacen para no ejecutarlas, su vida son normas que, como la Constitución, se toman de ejemplo para nunca cumplirlas.
Golfos que comen extirpando las entrañas de su prójimo, golfos que solo saben dar para quitarnos, después ya se sabe, recortes, subidas de  iva y otras venidas con más impuestos, financiaciones  irregulares, preferentes de fondos  que no lo son, bancos que no llamaron malos y que nunca dejaron de serlo, eres que nos traen de Europa en forma de euros para arroparnos y que nos llega a todos a modo de despidos, dejándonos  sin ropajes con que vestirnos,  y como  de costumbre nadie asume  la culpa de nada. El Banco de España no es de los españoles, sino de unos pocos,  las diputaciones existen solamente en sus nóminas, las cámaras no son altas ni bajas sino burbujas, donde sus señorías, se aplauden así mismos sus inaptitudes,  las Comunidades no son tan autónomas, y gastan  multiplicadas por diecisiete, comisiones políticas de investigación que ilustran la mejor manera de saber que ha pasado para taparlo, y que hoy que me ha tocado a mi, mañana seas tú quien seas beneficiado. Indultos sangrantes a discreción que no dejan rastro de su sangre política.  
golfos que dejaron de robar a dos manos, para hacerlo en otras tantas cuentas extranjeras de interminables números digitales, con códigos ocultos que denotan la transparencia de quienes las abren.
Golfos y más golfos que no pagan sus préstamos a los bancos que ellos mismos dirigen y no son desahuciados como nosotros, que  nos llevan al euro por receta, a no tener urgencias a partir de la cena, a la privatización de nuestros hospitales, cuyas edificaciones no dejaran de ser públicas porque fuimos nosotros quienes lo pagamos.
Golfos que comen gratis, y viajan en clase preferente, que tienen Internet fuera de sus despachos con tarifa plana,  ipads, móviles telefónicos, bonos de taxis que no son nominales, y que utilizan otros en su nombre, dispensa de multas de tráfico, prejubilaciones millonarias, indemnizaciones varias, y la utopia de no pagar las tasas judiciales, que aunque estén exentos de pagarlas, porque  hacen las leyes para sí mismos, estos golfos también parece que lo están de ser juzgados, las carceles son para los mortales.

Golfos indignos que se reúnen varias veces al año en congresos de partidos políticos, cambiando los colores de las siglas, para dar nuevos aires, aunque sus mentiras sigan siendo las mismas, congresos federales, regionales, extraordinarios, reuniones en cuyos hoteles de cuatro y cinco estrellas nos estrellamos todos al pasar la factura, que les pagamos todos.

Golfos que viven a costa de la impunidad de las instituciones, golfos con nombres y apellidos, y que no son geográficos, urdangarines.

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