(Extracto de carta de renuncia)
“….no deseo
convertirme en obstáculo de la Revolución y creo, que teniendo, que escoger
entre adaptarme o arrinconarme para no hacer daño, lo honrado y lo
revolucionario es irse, sólo concibo el triunfo de la Revolución contando con
un pueblo unido, dispuesto a soportar los mayores sacrificios... porque vienen
mil dificultades económicas y políticas... y ese pueblo unido y combativo no se
logra, ni se sostiene, si no es a base de un programa, que satisfaga
parejamente sus intereses y sentimientos, y de una dirigencia, que capte la
problemática Cubana en su justa dimensión y no como cuestión de tendencia ni
lucha de grupos.
Es bueno recordar, que
los grandes hombres comienzan a declinar cuando dejan de ser justos. Quiero
aclararte, que nada de esto lleva el propósito de herirte, ni de herir a otras
personas: digo lo que siento y lo que pienso con el derecho, que me asiste en
mi condición de cubano sacrificado por una Cuba mejor. Porque , aunque tú
silencies mi nombre cuando hablas de los que han luchado y luchan junto a
ti, lo cierto es, que he hecho por Cuba todo lo que he podido ahora y siempre.
Yo no organicé la
expedición de Cieneguilla, que fue tan útil en la resistencia de la ofensiva de
primavera para que tú me lo agradecieras, sino por defender los derechos de mi
pueblo, y estoy muy contento de haber cumplido la misión, que me encomendaste
al frente de una de las columnas del Ejército Rebelde, que más combates libró. Como
estoy muy contento de haber organizado una provincia, tal como me mandaste. Creo,
que he trabajado bastante y esto me satisface, porque independientemente del
respeto conquistado en los que me han visto de cerca; los hombres que saben
dedicar su esfuerzo en la consecución del bien colectivo, disfrutan de la
fatiga, que proporciona el estar consagrado al servicio del interés común. Y
esta obra, que he enumerado no es mía en particular, sino producto del esfuerzo
de unos cuantos, que como yo, han sabido cumplir con su deber. Pues bien, si
después de todo esto, se me tiene por un ambicioso o se insinúa, que estoy
conspirando, hay razones para irse, sino para lamentarse de no haber sido uno
de los tantos compañeros, que cayeron en el esfuerzo. También quiero que
entiendas ,que esta determinación, por meditada, es irrevocable, por lo que te
pido, no como el comandante Huber Matos, sino sencillamente como uno cualquiera
de tus compañeros de la Sierra -¿te acuerdas? De los que salían dispuestos a
morir cumpliendo tus órdenes--, que accedas a mi solicitud cuanto antes,
permitiéndome regresar a mi casa en condición de civil sin que mis hijos
tengan, que enterarse después, en la calle, que su padre es un desertor o un
traidor. Deseándote todo género de éxitos para ti en tus proyectos y afanes
revolucionarios, y para la patria -agonía y deber de todos- queda como siempre
tu compañero, Huber Matos…”
¡La lucha continua, viva Cuba libre!, fueron sus ultimas
palabras, siempre Comandante, el maestro Rural que nos enseño la mejor lección,
nada merece la pena mas que ser libre, y lo serás algún día cuando tu tierra lo
sea, y descanses al este de la isla que te vio nacer, hace 95 años, municipio
de Yara, provincia de Granma, palabra que da nombre al periódico oficial del Comité
Central del Partido Comunista de Cuba, que injustamente no ha querido dar voz, como
otras muchas veces, silenciando injustamente la muerte del Comandante Huber
Matos, muchos son los periódicos de todos los países que dieron la noticia en sus portadas, desde tu exilio y siempre Comandante no
perdiste el honor en aquellas cárceles, 20 años de batalla, de lucha continua, ofreciendo
tu vida por la de los demás, valiente, honrado, honesto, que de un hombre no se
puede pedir mas, yo que no soy cubano, te doy las gracias, como maestro rural
por tu enseñanza, ofreciendo tu vida por la de los demás, sin propagandas, ni
marketing de Ches ni de Fideles, “ es mejor morir de pie que vivir de rodillas” como su
frase, al Che atribuida falsamente, como todo en su vida quizás, ellos que pidieron tu muerte por traidor, y tú
que ofreciste tu vida con honor, como tantas veces en aquellos lugares al
frente de la 9 Columna, cómplice del asalto a Santiago de Cuba, participe del
manifiesto de la Sierra Maestra, como exponente de la libertad del pueblo
cubano, ideales revolucionarios que tu llevaste hasta las ultimas consecuencias
Comandante, pensamientos de libertad
siempre presentes en el pueblo cubano, olvidado por Fidel Castro, el único
firmante que traicionó el pacto del Manifiesto de los tres firmantes, Felipe
Pazos, y Raul Chivas, aquel 12 de julio
de 1957.
Desde entonces aun es ansiada como aquellos días la libertad
de una Cuba oprimida, atrás fueron quedando nombres que desde el exilio o en la
disidencia mas injustamente tratada lucharon no solo con palabras (como tu carta de renuncia), sino con
hechos, (como tus 20 años encarcelado), Juanita Castro, Vladimiro Roca, Oswaldo Payá, Oscar Elias Biscet, Orlando
Zapata, Pedro Luis Boitel, Guillermo Fariñas, Yoani Sanchez, Darsi Ferrer, como
otros muchos, que como tú lucharon y siguen luchando, en su modos, en sus
formas, unos vivos, desde cuba, desde el exilio, otros como tu fallecidos,
formando parte de una columna al frente tuyo Comandante desde donde te
encuentres, por una Cuba libre, “Descanse
en paz, Descanse libre”.