viernes, 7 de marzo de 2014

Leopoldo Maria Panero

La memoria cruel que nos quita el presente día a día
Nos recuerda lo lejos que nos queda la vida
Esa felicidad que a menudo te inventas
Al sentir la vergüenza de no conocerla cuando los demás hablan de ella,
Defenderse es legitimo, el miedo presente de la soledad
Sentirse solo no importa si los demás siempre te ven con gente
Nadie sabe si los conoces, si te conocen ellos a ti no importa

La locura maldita que acompaña al cuerdo en su vida diaria
No querer formar parte de esta falsa de mundo que nos hemos creado
Entre adoquines, ladrillos, riberas de ríos sin chopos y sin agua
Mares sin peces y montañas sin nieves en sus cumbres
Hambre, sed y miseria, niñez sin cuentos y sin manos tiernas
Derrotas injustas de quienes nunca juegan a la pelota.

Estar vivo, andando sin saber donde ir, ni en que banco sentarse del parque
No estorbar, ponerte de perfil sin que nadie te empuje
Ser bueno aunque nadie lo sea, ni lo intente con nadie
Rituales de una vida moderna que nos da la informática y sus teclas sin alma
Maltratos inconscientes de una sociedad muda y silenciosa
Morir en un desgaste de un grito sin respuesta
la foto que quedó en la memoria del otro aquel que fue injusto contigo
el vaso de cristal que se quedo sin sorbos encima de la mesa
alcohol maldito compañero de baile agarrado al derrumbe de uno mismo

siguiendo los acordes  de una música tosca
paso a paso como un fado sin prisas ni entusiasmo
no importa lo que fuimos, lo que somos
tu que fuiste coqueto en tus espejos rotos
de cóncavas imágenes  y manicomios
observador maldito de entre tantas comparsas de familia
losa que pesa en el rincón prohibido de cualquier apellido
mas o menos famoso por destino

tu recuerdo como de costumbre tu cigarro encendido entre tus dedos
literaria tu vida entre pasillos largos y esquizofrenias
morirte es un vacío que no llenara nadie al marcharte
alguna vez que otra lo intentaste, queriendo ser tu solo y no otros
ya ves, te ha resultado inútil, como todos te has ido
al menos tu los hecho sin morirte.


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