lunes, 15 de abril de 2013

a donde irán los besos que no damos...


Viajo sin moverme, con la normalidad que me da la respiración que me sustenta,
camino despacio, la vida ya va a la carrera demasiado deprisa por si sola,
es una paradoja cuando pienso que si volviera a nacer,
no sé si estaría aquí en este lugar,seguramente no
 pero nadie decide por si solo donde nacer ni cuando morir,
las palabras tienen todas las acepciones que queramos darlas,
como los besos, con sus conjugaciones, que enlazan, concilian, unen, armonizan
relacionan toda clase de personas, de sentimientos, de momentos
siempre deseosos de darlos, dispuestos a recibirlos de quien toma la iniciativa
a seguirlos sin saber donde nos llevaran, que el tiempo ya se encargara de contárnoslo.

Besos entre peleas de lenguas, labios mordidos por dientes que se calman entre encías, como cómplices del vaivén del gusto y el deseo
amalgama de extractos de saliva, que se forma entre ganglios y pupilas gustativas
bocas unidas en las  desavenencias, pegamento de besos
que te adhieren al músculo incompleto de otro cuerpo
labios impares que buscan su pareja sobre bocas ajenas.

Pieles que se friccionan unas con otras, roces, caricias que se hacen mayores
Tocamientos sedados con el picor ingenuo de un erótico beso
Historiales de cuerpos que quedan para siempre en la memoria
Síndrome de aquel beso primero, que te supiera a poco
Esperando volver a repetirlo, como un juego en el tiempo
Grabado en la retina del hondo pensamiento.

Besos con el diseño de quien tanto lo busca y lo desea
Lo injusto de la vida cuando nunca se encuentran
besos que no damos, que se pierden en el espacio etéreo del deseo
besos tuyos que fueron aunque no te los diera
a donde irán los besos que no damos…

martes, 9 de abril de 2013

el arte no tiene precio


Los colores dependen de sus tonalidades, de la luminosidad con que se reflejen sus técnicas, sea en tempera, cera,  óleo, crayones, acuarela, pastel, tinta,  interpretados con el pigmento de la sustancia de la imaginación, el realismo, los botellones, el autorretrato, el cubismo, lo abstracto…

Los museos se miran pero no se tocan, el tacto es lo que me hace más débil al no poder tocar los lienzos que observo, cuando miro un cuadro con la pobre lectura que mi ignorante visión  cultural puede darme, se me escapan los dedos detrás de los lienzos, quiero refrendar lo que siento al percibir  el relieve de las imágenes que sobresalen de la tela esculpida en pigmentos, hacer que sus personajes caminen, que sonrían, que se levanten de donde están sentados,  escuchar lo que tienen que decirme de sus silencios, salas amplias de baldosas brillantes como frío abstracto en contraste con el calor la fuerza y el vigor  con el  que sus pintores cogieron sus paletas al crearlos.

El arte es complicado de mirar, los artistas son muy raros, sus corneas distorsionadas hacen que se vistan del revés, y que su gama sea más amplia que la de los siete colores del arco iris, suelen adelantarse a su época y pintan lo que todavía no se ha inventado,
sus vidas suelen ser tristes cuanto que nadie puede sorprenderlos, se esfuerzan en tomarse en serio lo que hacen, y nunca quedan satisfechos de sí mismos.
son tratados injustamente, sus pinturas se revalorizan al tiempo que su existencia queda disminuida a la nada, como Van Gogh, cuya pintura sólo fue reconocida después de su muerte, eso mismo pasa con los poetas, él también lo era.
  
Critico de arte cuyas teorías difuminan trazos y formas que dan un sello a quien sigue la línea de sus artículos en revistas o cuadernos profesionalizados dentro de un contexto de tasación que se consolida en la subasta de quien levanta un  brazo dando precio y poniendo  valor a la pintura en cuestión, despejando todas las dudas sobre lo atractivo que resulta económicamente invertir en arte, como lo puede ser en deuda del  Estado.
es lo que acerca al poseedor del lienzo del artista, la locura  del creador, la de la  tasación de su creación, el ver como el don del pintor es  convertido en un negocio abstracto para el fisco, siempre se dijo: “el arte no tiene precio”.

viernes, 5 de abril de 2013

soy egoista


Soy egoísta, porque quiero estar en todas partes
Y cuando llego no encuentro más minutos para estar
Camino, observo, miro lo que detrás de mi no puedo ver,
Me encanta rozar sin tocarlo, para imaginar que me meto dentro
Mi mente interioriza lo que mis ojos a lo lejos se encuentran.

Viajar me encanta, aunque eche de menos el sabor a legumbres cocinadas
Comiendo con pan, que sin él y sin cuchara no se engaña al estomago
que acostumbrado está al buen potaje, la olla y su espesante para mojar en él.

La vida se mueve deprisa, tanto que uno no la ve pasar
Ladridos de un perro, el sonido estridente de una moto al pasar
Niños sonriendo, truenos de tormenta, sonidos de lluvia haciendo charcos
Pasos que te encojen cuando los oyes en la oscuridad
Un no parar de pájaros piando sobre el nisperero tosco repleto de nísperos
Zumbidos de avispas al abrazo de las gotas de agua de las hojas grandes de la parra
Cuando las uvas aun verdes, empiezan su mayoría de edad construyendo su morfología.

Caprichos de baratos detalles,  como migas de pan para los pájaros
que el amargor solo queda perfecto en los limones
la piel se tuerce y se arrugan sus pliegues cuando el alma se duele por dentro
nos protege y nos cuida la sonrisa, da color a la vida
sonreír además de económico es la ciencia de toda medicina

Costumbres que no son tan distintas de otros lugares
solo el acento al hablar nos separa, que el amor no sabe de idiomas
y los trenes tienen su encanto sea cual fuera la estación de origen y de destino
besos universales con saliva o sin ella, apretados o tímidos
con ganas, con respeto, con la imaginación que siempre practicaste estando solo
las ganas de abrazar y que te abracen, el tiempo de conquista que no pase
ratos en tardes de vendimia con sombreros de paja de ala ancha
bailes de salón y de verbenas, fiestas de pueblo con ansia de solteros para solteras.

Soy egoísta, que no con los demás a quien doy todo
Me hago el mal a mi mismo, incapaz de hacer daño apropósito
defensor de injusticias me convierto en soldado o disidente
oculto sobre los tejados de la resistencia,
que la voz no silencie lo que exprese el sentimiento
y la palabra quede escrita en la piedra o en el mármol,
que se sepa, que lo oficial fue mentira solo por hacer daño
que el poder no es tan bueno como siempre parece
y el miedo nos dirige y nos aprieta, nos quita vida
nos paraliza el tiempo, nos empobrece
que la vida es muy rica para morir tan pobre
sin honor ni valores, sin dignidades, honra humana de último suspiro
bocanada de aire que nos perdone antes de morirnos.

Soy egoísta, por seguir escribiendo sin talento
Emulando  a machado en sus caminos
ligero de equipaje, escribiendo poemas con su talento
de intensas soledades como acompañamiento
siempre esperando el milagro de la primavera
otros tiempos sin hambre, siempre con su Leonor en su memoria
sus ensayos y artículos en la  guerra , su experiencia en  las gentes
su amor por esas tierras que piso en ellas
 su poesía sencilla de maleta
su dilema que llama a las conciencias
“solo se pierde lo que se guarda, solo se gana lo que se da…”
él supo ser poeta, y morir por España fuera de ella.

Soy egoísta  por dejarme un pedazo de vergüenza
queriendo darlo todo sin hacerlo
que ya no hay quijotes como antaño, ni molinos de viento para enfrentarse
dulcineas comerciales, y Sanchos sin su panza
son otros tiempos, otras formas de canto en las gargantas
pucheros que se cuecen sin sus lumbres,
no gustan las lentejas ni los garbanzos
 gratitudes sin lujos como antes.

Soy egoísta, por quitarte un segundo de tu tiempo
Intentando que seas fiel a mi mismo
Soy egoísta…..

miércoles, 3 de abril de 2013

El escrache


El estado nos gestiona el miedo, y la pobreza, nos mira desde arriba con indiferencia, nos dice hasta donde podemos pasar, y nos señala una línea roja en las aceras de las calles por los que los políticos nunca  pasean.
No es que haya mas o menos políticos corruptos de cualquier siglas, te pongas de perfil de derechas o izquierdas,  es que el sistema es una estafa en sí misma que nos hace pequeños empobreciéndonos, en la Europa del futuro el presente nada funciona, los Países se rompen en regiones, pueblos o ciudades, como simples mitosis cuyo núcleo huele a podredumbre, y  de manera antinatural nos dividen de forma poco equitativa, siempre fue así. Los países del norte, los del sur, el mal llamado tercer mundo, los que se mueren de hambre, los que no tienen agua que sacie su sed, los que cruzan océanos en pateras, y los que van con gastos pagados en un camarote doble exterior con bebida incluida rumbo al caribe o a la preciosa Grecia blanquecina pintada en Cal. 

El escrache, proviene de argentina, como no podría ser de otra manera,  cuyo pueblo sufrido en tantas épocas, combatió el hambre y las indignidades con imaginación, reclamando justicias y derechos donde nunca los hubo, puerta a puerta, se preguntaban donde estaban sus hijos, donde sus ahorros, donde su presente, donde su futuro.

No hay día que en los medios un señor con corbata chillona y camisa de cuello de escayola, nos presente  a los culpables que en la calle quieren saber, gentes del pueblo llano con o sin estudios, pero con honestidades y dignidad, que se preguentan porqué hay instituciones con tantos  imputados, partidos políticos sin auditorias, Bancos sin dinero, Casas reales sin nitidades  y cárceles sin delincuentes de guante blanco. Jueces que utilizan sus puñetas para hacer la puñeta a quienes menos se lo merecen.

El sistema no funciona, es injusto, y hace que el rico sea más rico y el pobre no pueda serlo mas de lo que ya lo es. Kafkiano es preguntarse porqué el obrero no sabe hacerse rico sumando de dos en dos, porque al llegar al cuatro, el estado le quita uno, y de los tres que le quedan, necesita  dos para comer.  En cambio el político de turno, no sabe lo que es gastar porque todo le sale gratis, y además siempre le salen bien los negocios comprando por cinco y  vendiendo por veinticinco, aunque lo primero que ponga en venta sea su dignidad.
Yo quiero votar a una de esas plataformas ciudadanas para que me gobiernen, ellos no saben hacerse ricos,  y sumando de dos en dos, por muchos cuatro que den su resultado, no podrán acabar con las arcas del Estado, ellos no saben vivir a cuerpo de rey, y además tendrán menos gastos que los que tienen los que me gobiernan ahora.

Quiero una Ada Colau, de vicepresidenta, para que me responda, y  siga preguntándose así misma porque nadie se preocupa de los desahuciados, no me importa que me hagan escrache, y que llenen mi portal de pegatinas, no me siento aludido, y no tengo nada que esconder. No me siento representado en el congreso por  ninguna cámara ni alta ni baja que no sea la canon con el que reflejo la realidad cuando aprieto el botón de su disparador. El partido político al que voté la ultima vez, con su mayoría absoluta,  no ha cumplido nada de su programa, me hubiera dado igual  de votar a la oposición, que desaparecida tampoco cumple el suyo.

Escrache, es un escarnio público de dirigentes sociales y políticos a quienes no   parecen afectarles los recortes, siempre sonriendo sus señorías, aplaudiendo en sus escaños,  al sacar adelante no sé que ley,  conscientes de que después nadie se preocupa de cumplirla, como la de la Educación, la Sanidad o la de dependencia.
Se me ocurre que cada ciudadano deberíamos pegar una pegatina, la mía pondría
“No, a los aforamientos, Si, a la igualdad de la ley para todos...”
 por algo se empieza, si el mal no fuese tan rentable, el escrache no existiría.

lunes, 1 de abril de 2013

sabores...


Con plato de loza, los huevos fritos están para pedir pan y moja, los chorizos se desengrasan en el intestino grueso, no sin antes pintar de sabor las pupilas gustativas en el lienzo de la mirada con el que se retoca como pintura acrílica el rojizo pastel  de un vaso de vino tinto, mezclado con el pan blanco con la cruz en la corteza para que se distinga y se vea bien que el sabor que le da su harina procede del cielo.
Aromas de ayer y que hoy se recuerdan, en la sarten hirviendo  del  aceite de Oliva con el que las vistillas de la claras de los huevos se tuestan hasta crujir por dentro, y verse por fuera, de manera uniforme, sin etiquetas, solo con el sabor y el dinamismo que te da la yema amarilla al romperla en la miga de pan, de forma impetuosa, sin controlarse pero con la firmeza del sabor del corral y las gallinas camperas que en él las pusieron, sin aditivos ni colorantes, picotazos salvajes que marcan tendencia, y que hacen que lo pasado vuelva como lo hacen el otoño y la primavera, en forma de patatas a lo pobre, con su pimiento verde dejándose ver, dando olor al aceite y sabor al plato.
Vapores de ollas que señalan la puerta de la casa con una cruz, que al mediodía de sus ventanales salen olores a cocido, lentejas, habichuelas que así llamaba mi madre las judías blancas con su rabo de cerdo, y sus dos secretos, el del cerdo, y el que mi madre pone para que no estén duras, ni desechas, y sepan a gloria bendita, un lujo de hotel de cinco estrellas, y que tuve la suerte de conocer en el parador del numero 17 de mi calle.

Me gusta el queso que sea como lo somos el quijote y yo,  de leche de oveja, oveja manchega sin cruzamientos, como su vino,  con la corteza oscurecida en aceite de oliva, con su maduración de 60 días, de sabor a la mancha, fuerte, como su clima extremo, cortado en laminas triangulares cuya textura se evaporará en boca del comensal que tanta dicha tenga al degustarlo.

Se reconocer como el olor a ajo, me idolatra, con él, se construyen universos que curan todo lo que tocan, sopas de ajo  humildes con denominación de origen,  
Caprichos de hortaliza cuya bulba  se come en forma de dientes como gajos de mandarinas capaces de secar el reuma, de  favorecer el riego sanguíneo, bacteriológico, antiséptico,  desinfectante de la piel, combate procesos infecciosos del aparato respiratorio, antiinflamatorio  anticoagulante  es un buen digestivo, y además acompaña en la cocina mediterránea al aceite de oliva, legumbres, frutas y verduras…
Ajos tiernos, en ensaladas, en cremas,  gazpachos, revueltos, salteados, blancos  y morados, en ristras entrelazados unos con otros, siempre atentos a cualquier salsa, a cualquier plato, condimento y aderezo de costumbres que el mundo parece no haber podido cambiar a través de los tiempos.

Sobre el mantel a cuadros de la mesa camilla, el pan cortado a rebanadas es parte de ese ritual en el que la cuchara es la protagonista, no recuerdo mi infancia sin guisos ni ensalada de tomate y pepino, frunciendo el ceño al notar  el vinagre en las verdes hojas de la lechuga fresca, agua para la sed, y aquellas uvas que tanto tiempo hace que no veo, ni toco, ni saboreo, racimos que no cabían en mi mano, rojas sandias de agua y frescor, melón de piel de sapo,  manchego de secano, con sus estrías de azúcar en la corteza, dulces como la remolacha, como caña de azúcar,  melocotones con sabor a sangría y terciopelo, higos y brevas, flan y natillas, torrijas, flores manchegas fritas, de las que se comen a la vez que se huelen, 
sabores…