Los colores dependen de sus tonalidades, de la luminosidad
con que se reflejen sus técnicas, sea en tempera, cera, óleo, crayones, acuarela, pastel, tinta, interpretados con el pigmento de la sustancia
de la imaginación, el realismo, los botellones, el autorretrato, el cubismo, lo abstracto…
Los museos se miran pero no se tocan, el tacto es lo que me
hace más débil al no poder tocar los lienzos que observo, cuando miro un cuadro
con la pobre lectura que mi ignorante visión cultural puede darme, se me escapan los dedos detrás
de los lienzos, quiero refrendar lo que siento al percibir el relieve de las imágenes que sobresalen de
la tela esculpida en pigmentos, hacer que sus personajes caminen, que sonrían,
que se levanten de donde están sentados,
escuchar lo que tienen que decirme de sus silencios, salas amplias de
baldosas brillantes como frío abstracto en contraste con el calor la fuerza y
el vigor con el que sus pintores cogieron sus paletas al crearlos.
El arte es complicado de mirar, los artistas son muy raros,
sus corneas distorsionadas hacen que se vistan del revés, y que su gama sea más
amplia que la de los siete colores del arco iris, suelen adelantarse a su época
y pintan lo que todavía no se ha inventado,
sus vidas suelen ser tristes cuanto que nadie puede
sorprenderlos, se esfuerzan en tomarse en serio lo que hacen, y nunca quedan
satisfechos de sí mismos.
son tratados injustamente, sus pinturas se revalorizan al
tiempo que su existencia queda disminuida a la nada, como Van Gogh, cuya
pintura sólo fue reconocida después de su muerte, eso mismo pasa con los
poetas, él también lo era.
Critico de arte cuyas teorías difuminan trazos y formas que
dan un sello a quien sigue la línea de sus artículos en revistas o cuadernos
profesionalizados dentro de un contexto de tasación que se consolida en la
subasta de quien levanta un brazo dando
precio y poniendo valor a la pintura en
cuestión, despejando todas las dudas sobre lo atractivo que resulta
económicamente invertir en arte, como lo puede ser en deuda del Estado.
es lo que acerca al poseedor del lienzo del artista, la
locura del creador, la de la tasación de su creación, el ver como el don
del pintor es convertido en un negocio
abstracto para el fisco, siempre se dijo: “el arte no tiene precio”.
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