viernes, 28 de febrero de 2014

Huber Matos



(Extracto de carta de renuncia)

“….no deseo convertirme en obstáculo de la Revolución y creo, que teniendo, que escoger entre adaptarme o arrinconarme para no hacer daño, lo honrado y lo revolucionario es irse, sólo concibo el triunfo de la Revolución contando con un pueblo unido, dispuesto a soportar los mayores sacrificios... porque vienen mil dificultades económicas y políticas... y ese pueblo unido y combativo no se logra, ni se sostiene, si no es a base de un programa, que satisfaga parejamente sus intereses y sentimientos, y de una dirigencia, que capte la problemática Cubana en su justa dimensión y no como cuestión de tendencia ni lucha de grupos.

Es bueno recordar, que los grandes hombres comienzan a declinar cuando dejan de ser justos. Quiero aclararte, que nada de esto lleva el propósito de herirte, ni de herir a otras personas: digo lo que siento y lo que pienso con el derecho, que me asiste en mi condición de cubano sacrificado por una Cuba mejor. Porque , aunque tú silencies mi nombre cuando hablas de los que han luchado y luchan junto a ti, lo cierto es, que he hecho por Cuba todo lo que he podido ahora y siempre.

Yo no organicé la expedición de Cieneguilla, que fue tan útil en la resistencia de la ofensiva de primavera para que tú me lo agradecieras, sino por defender los derechos de mi pueblo, y estoy muy contento de haber cumplido la misión, que me encomendaste al frente de una de las columnas del Ejército Rebelde, que más combates libró. Como estoy muy contento de haber organizado una provincia, tal como me mandaste. Creo, que he trabajado bastante y esto me satisface, porque independientemente del respeto conquistado en los que me han visto de cerca; los hombres que saben dedicar su esfuerzo en la consecución del bien colectivo, disfrutan de la fatiga, que proporciona el estar consagrado al servicio del interés común. Y esta obra, que he enumerado no es mía en particular, sino producto del esfuerzo de unos cuantos, que como yo, han sabido cumplir con su deber. Pues bien, si después de todo esto, se me tiene por un ambicioso o se insinúa, que estoy conspirando, hay razones para irse, sino para lamentarse de no haber sido uno de los tantos compañeros, que cayeron en el esfuerzo. También quiero que entiendas ,que esta determinación, por meditada, es irrevocable, por lo que te pido, no como el comandante Huber Matos, sino sencillamente como uno cualquiera de tus compañeros de la Sierra -¿te acuerdas? De los que salían dispuestos a morir cumpliendo tus órdenes--, que accedas a mi solicitud cuanto antes, permitiéndome regresar a mi casa en condición de civil sin que mis hijos tengan, que enterarse después, en la calle, que su padre es un desertor o un traidor. Deseándote todo género de éxitos para ti en tus proyectos y afanes revolucionarios, y para la patria -agonía y deber de todos- queda como siempre tu compañero, Huber Matos…”
 
¡La lucha continua, viva Cuba libre!, fueron sus ultimas palabras, siempre Comandante, el maestro Rural que nos enseño la mejor lección, nada merece la pena mas que ser libre, y lo serás algún día cuando tu tierra lo sea, y descanses al este de la isla que te vio nacer, hace 95 años, municipio de Yara, provincia de Granma, palabra que da nombre al periódico oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba,  que injustamente no ha querido dar voz, como otras muchas veces, silenciando injustamente la muerte del Comandante Huber Matos, muchos son los periódicos de todos los  países que dieron la noticia en sus portadas,  desde tu exilio y siempre Comandante no perdiste el honor en aquellas cárceles,  20 años de batalla, de lucha continua, ofreciendo tu vida por la de los demás, valiente, honrado, honesto, que de un hombre no se puede pedir mas, yo que no soy cubano, te doy las gracias, como maestro rural por tu enseñanza, ofreciendo tu vida por la de los demás, sin propagandas, ni marketing de Ches ni de Fideles, “ es mejor  morir de pie que vivir de rodillas” como su frase, al Che atribuida falsamente, como todo en su vida quizás,  ellos que pidieron tu muerte por traidor, y tú que ofreciste tu vida con honor, como tantas veces en aquellos lugares al frente de la 9 Columna, cómplice del asalto a Santiago de Cuba, participe del manifiesto de la Sierra Maestra, como exponente de la libertad del pueblo cubano, ideales revolucionarios que tu llevaste hasta las ultimas consecuencias Comandante,  pensamientos de libertad siempre presentes en el pueblo cubano, olvidado por Fidel Castro, el único firmante que traicionó el pacto del Manifiesto de los tres firmantes, Felipe Pazos, y Raul Chivas,  aquel 12 de julio de 1957.
Desde entonces aun es ansiada como aquellos días la libertad de una Cuba oprimida, atrás fueron quedando nombres que desde el exilio o en la disidencia mas injustamente tratada lucharon no solo con palabras (como tu carta de renuncia), sino con hechos, (como tus 20 años encarcelado),  Juanita Castro, Vladimiro Roca, Oswaldo Payá, Oscar Elias Biscet, Orlando Zapata, Pedro Luis Boitel, Guillermo Fariñas, Yoani Sanchez, Darsi Ferrer, como otros muchos, que como tú lucharon y siguen luchando, en su modos, en sus formas, unos vivos, desde cuba, desde el exilio, otros como tu fallecidos, formando parte de una columna al frente tuyo Comandante desde donde te encuentres, por una Cuba libre,  “Descanse en paz, Descanse libre”.


miércoles, 26 de febrero de 2014

Don Carnal y Doña Cuaresma


La vida en si es una comparsa, risas y mascaras, aquellas que en otros tiempos hacían de cabecera de diarios a cinco columnas, y que hoy no son mas que papel de imprenta y fotocopias de gente sin originalidad, avalados por la mal sonada publicidad oficial, cuya mentira se subvenciona en forma de verdades a ritmo de boletines oficiales.

Ya nadie sabe si un bigote vestido de verde y un  tricornio es parte de esa comparsa, o si una toga lleva un logo político en lugar de una venda, cuando quien la viste cada vez mas a menudo olvida que las puñetas se llevan en la manga para que no sea demasiada ancha, intentando evitar que quienes las ostentan nos hagan la puñeta siempre a los mismos.

Aquellos años de prohibiciones y metáforas escritas en rostros de caretas, figuras de cartón piedra, quemados en fallas, hogueras de San Juan, en chistes escritos sobre globos de papel que desaparecían al soltarlos en el cielo oscuro de noches de verano por los pueblos de España, como Betanzos, que parece aun tocado por su Meigas, cuando en San roque, su plaza se llena de gente queriendo hacer justicia a quien se la merece.

Calles disfrazadas de gente sin miedo, sin rostro, invirtiendo los sexos, zapatos de tacón medias de seda en piernas depiladas, sus andares libres por las aceras, como mujer coquetas con sus labios pintados de un rojo pasional, y complementos, bolsos, collares, brillantina en la piel, plumas que giran en torno a una mujer en un cuerpo de hombre, a un hombre en cuerpo de mujer, nadie lo quiso, nadie supo porqué, así se nace, y así se morirá.

 Son días de ironía,  cuyo doble sentido como orden natural de la cosas justifica el mundo el que vivimos, cuando no es fácil ponerse en el lugar del otro, justificando  miedos, injusticias, ruindades, quienes somos nosotros para deshacer lo que  Dios hizo, que perfección divina nos atribuimos, sal a la calle se tú, sin importar lo que los demás piensen de cómo eres, y cuando la cuaresma llame a tu puerta, deja que entre, que don carnal por una vez no pierda la batalla, para que nunca mas al salir a la calle te tengas que esconder en tu careta

jueves, 20 de febrero de 2014

Lisboa

Lisboa, ribera de un tajo, que pierde su horizonte español, y se retuerce en su estuario en forma de fado, con sus escalinatas y balcones de tendales y ropas en sus barrio alto, de donde sale un hilo musical siempre sonando por sus esquinas y sus portales se convierten por momentos en improvisados pistas de baile a ritmo de samba, fusionando los tiempos del ayer y de hoy cuando vasco de gama, sucumbía al oro brasileño, en época de especias y ruta de nuevos descubrimientos de camino a la india.

Lisboa, romántica, de un clásico perenne que no madura, besos bajo faroles encendidos, y el sonido antiguo de un tranvía moderno que recorre sus calles a destiempo.
Lluvia que cae sobre adoquines, con sus gotas de agua haciendo charcos, regueras que en forma de tajo bajan desde su parte alta, paraguas y armónicas de afiladores que pasean por sus calles, en busca de navajas, cuchillos, tijeras que afilar en sus piedras a ritmo de pedal y bicicleta, sabores de tasca, de bacalaos en sus cientos de modos de saborearlos, comida casera , de antaño, imágenes en blanco y negro sobre una Lisboa que también sabe vestirse a modo de fotograma en color, una Lisboa mas vieja, mas moderna, mas distinta y siempre igual.

Lisboa, donde siempre se vuelve, porque el pasado es parte del presente, y su  futuro se escribe recordándolo, y leyendo una frase de Saramago.