jueves, 2 de enero de 2014

Pensando...

Pensando…
Al mirar el periódico esta mañana, la noticia no era que subía la luz , el transporte, el dolor del alma, como cada año, como cada enero,  y el balance que siempre parece ser negativo, al año transcurrido, da pie a que desde ya, crucemos los dedos y pidamos a cada uno de los dioses, vírgenes y amuletos cercanos, que el próximo año sea mejor. y en nuestras casas los asuntos que quedaron pendientes, y los proyectos que no llegaron a consumarse en el año que acaba, terminen de hacerlo progresivamente de manera adecuada. Atrás dejamos lágrimas y sonrisas, tiempo de minutos y horas, segundos que pasan sin llegar a contarlos, de manera digital o mecánica, con el tic tac de un reloj de cuco, o el vacío que deja la mitad de sus partes uno de arena.

No es de ahora que veo como la inercia no sigue la dirección correcta, y las prisas aceleran la química que nos está turbando y consumiendo tan equívocamente como cuando quemamos un árbol, manchamos las aguas de un río, o llenamos los cielos de dióxido de nitrógeno (NO2), cambiando el color celeste de nuestras ciudades  por un gris feísimo en forma de boina.

No son pocos ni muchos los 30 del ártico  a bordo  del “Artic Sunrise Ship”, sobre la ironía del destino, en  la cubierta de ese ex-buque pesquero de focas, manchada por su sangre, y que ahora tiene como lema “salvar el ártico es salvar mucho más”, ellos son un rayo de esperanza entre tanta inmunda dinámica que nos lleva al deshielo glaciar, la de forestación de masa forestal, la desertización, poniendo rumbo con su rosa de los vientos a cada uno de los cualquiera 32 rombos, en busca de su particular flor de lis, cuyo norte la humanidad parece haber perdido por completo, conflictos armados de Afganistán, Somalia, Siria, Sudan, Uganda, Irak, Egipto, Palestina, Líbano, Sudáfrica, Níger, Birmania, Colombia, Yemen, el Cáucaso, El Congo,  México,  Corea del Norte, Filipinas…,  hasta donde, hasta cuando podremos soportarlo.

Quien se para en la próxima, cuantos deciden no bajarse de este tren en marcha que no se detiene al llegar la estación de la paz, la esplendidez, el amor, la generosidad…
Subamos al tejado mas cercano, observemos los pasos desde un perfil mas alto, escuchemos los sonidos que emite el cableado cuando pasa por él el fluido eléctrico, el agua cayendo a través del canalón por su vertiente, miremos los silencios de frente, sigamos la sombra de los árboles que cruzan la calle, el pequeño bordillo que la desfigura, repartiendo su herencia en dos mitades

Pensando, seguirá mi desorden a contraluz de un verso, de otros tantos poemas
Siempre al lado del hambre, de ese pequeño pez comido por el grande, absorbiendo los sueños que quieran evitarla, como paño caliente, plasma que minimice el daño cual victimas sin nombre, sin ropas, ni aparejos, sin volumen ni cuerpos,  tan pobre, tan rica, como el alma desnuda que nos iguales hace.


 Así, pensando comienzo el año,  “…sólo siendo mejores, cambiaremos entonces….”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario