“Voy a pararle…”
No supe de ti, hasta la otra mañana cuando vi tu foto y la
noticia de tu muerte
en el periódico,
Aitizaz Hassan, nadie te conocía, nadie hablaba de ti, no importaban tus
ropas, tu aspecto de ese mundo lejano al mío, tus costumbres, tu suerte buena o
mala de haber nacido en Pakistan, y no en otro país parecido al mio, con calles y aceras, parques y jardines,
niños jugando a la pelota en lugar de soldados de la guerra con pesadas armas
en sus manos tiernas, no eras muy agraciado de cara, en eso nos parecemos, lo
que no estoy seguro es en que mi alma fuese lo espléndida como lo fue la tuya, al
decir aquello de: “ Voy a pararle va a la escuela a matar a mis amigos”, y así lo
hiciste, antes que aquel hombre detonara su chaleco con 6 kilos de explosivos
adosado a su cuerpo.
Esos amigos tuyos deberían estarte agradecidos, los 2000,
que estudiaban en tu instituto rodeado de tanta barbarie, yo lo hago desde aquí,
lejos pero muy cerca de ti, con un abrazo fuerte, distinto al del suicida, esta
vez sin explosivos adosados a mi cuerpo, donde estás no los necesitas, ni
explosivos, ni odios, ni rencores, ni guerras ni religiones. Donde estas, tendrás mas oportunidades, te lo mereces.
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