Con él nacemos, con él vivimos, compartimos con él cuanto
nos rodea, al sentirlo el corazón palpita mas deprisa, acelera su ritmo, se agrandan las pupilas,
para no dejar que quedemos a oscuras, segregamos la hormona de la adrenalina, que nos
despierta en la atención, y la hormona llamada
del miedo, la corticoides, que impiden que se produzca la “Sinapsis” (la
conexión entre nuestras neuronas), para que biológicamente no podamos
desarrollar todo nuestro potencial cuando vivimos en una situación constante de
miedo, y nos paralizamos, como mecanismo
de defensa.
El Psiquiatra Victor
Frankl fue un psiquiatra judío que pasó la segunda guerra mundial en varios
campos de exterminio, entre ellos Auschwitz y Dachau, Según él, no se salvaron de aquel infierno los
más fuertes, ni los más cultos, ni los mejor preparados, sino aquellos que
tenían una motivación más allá de su propia vida: "cuando salga escribiré
un libro", "cuando salga veré a mis hijos", "cuando salga
contaré esto al mundo".
El miedo es humano, y por ello es grandioso, dicen que se huele, a veces se observa cuando se
esta nervioso y el sudor lo delata, el miedo se escribe como lo hizo Neruda en
su poema, y se siente en un escalofrío por la espalda cuando quieres besar a
quien deseas, y te acercas a ella sin atreverte hacerlo.
El miedo es paciente, no tiene prisa nunca, y perenne en sus hojas, no caduca en el tiempo ni se
extingue, del miedo se hace cine, y del cine películas llamadas de terror, es gótico
y sombrío, de rostro feo y jorobado,
sale de noche en forma de vampiro, con luna llena, el hombre se hace
lobo y sus aullidos se transforman en miedo, cuando caminas, el miedo son
grafitos de cementerio, son gritos de silencio, psicofonías, caminar a oscuras
por un bosque sin árboles, noches de tormenta, rayos y truenos
El miedo es de todos cuando perdemos la libertad.
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