En una noche de estas de un día 9 de noviembre como hoy, 75 años después, aun uno
se pregunta que razón de supervivencia dio pie a tanta barbarie, si su delito
era ser judíos, el mío lo es no serlo, pido perdón por ello, no dejo de pensar en esos niños que
no podían jugar en parques, piscinas ni entrar en museos, eso era poco para lo
que se merecía tanta inocencia, por eso se les expulsó de las escuelas
publicas, todo era poco para racionalizar tanta injusticia, sus sonrisas eran
motivo de vómitos y arcadas, que escocia la epidermis, era indecente que esos
niños consiguieran llegar a ser felices, que sus manos pequeñas y tiernas
jugaran por las calles, sin nada que les atenazara tanta imaginación, era un
peligro no confiscar sus miradas, sus cuentos de infancia, su delito siendo o
no polacos, alemanes, austriacos, consistía en ser hijos, hermanos, padres
de judíos.
Iba cogiendo forma las aceras con sus escaparates de
cristales rotos, el silencio de las gentes que salían a la calle aquella mañana de 10 de noviembre, ponía de
relieve una complicidad implícita de una humanidad inmune a tanta inmundicia,
desde entonces fue sistemática la represalia de quien estaba por debajo de la
raza aria, en particular judíos y gitanos, fueron acosados, represaliados, exterminados,
el fascismo y el antisemitismo fueron el detonante de mas noches y días de holocausto.
la escenificación de quienes aquella mañana de noviembre se
asomaban al precipicio de la sin razón, en forma de mas de 7000 comercios destrozados,
250 sinagogas quemadas, mas de 30.000 judíos ultrajados, detenidos, cientos de ellos
asesinados de manera inmediata, no se podían imaginar como ese día iba a ser el
reflejo de lo que después encarnaría sus siluetas reflejadas en aquellos
cristales rotos.
El odio y su silencio serian la amalgama de lo que después llegaría
a ser un secreto a voces, no había lugar para esconder tanta inmundicia,
ni el humo invisible de las chimeneas, ni
el sabor a quemado de aquellos campos de concentración que nadie olía servirían
de debate hoy para limpiar conciencias, y combatir la nada, que lo era todo
para las victimas de aquel holocausto, hoy
75 años después de aquella noche de 9 de noviembre de 1938, rindo tributo
poniendo nitidez a este cristal entero, en forma de escaparate escrito, sin ningún tipo de arañazo ni rotura, para que se refleje la verdad cruel de la
memoria histórica, con todas sus palabras, sin quitar ni una coma, ni un solo
punto, tal como fuimos, y no se olvide, que no se repita.
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