Como la edad, vamos cambiando al transcurrir los años,
Parecen muchos cuando vamos contándolos mientras felicitamos
los cumpleaños,
La madurez no me es suficiente, si mirando hacia atrás,
recuerdo las tardes merendando con pan y chocolate, de cuatro en cuatro onzas,
Volver a ser un niño, sin exigencias, sin prisas porque se
haga de noche entre canicas
Cromos de futbolistas y petardos,
Correr para esconderse jugando al escondite
Sin que puedan prohibirte, ni que te exijan
Como pájaros libres, como perros honestos, leales a sus
dueños
Timbres de bicicletas, charcos, rodilleras rotas manchadas
de barro.
Aquella etapa, cuando mas compartí mi vida
Porque no tenía nada, porque nada más que aquellos amigos
necesitaba,
Sin necesidades, sin prisa porque se ponga en verde el semáforo
Sin hora para entrar al trabajo, sin llegar tarde nunca a la
calle,
Mi calle de tierra, aun sin asfaltar, y su olor a mojado
cuando llovía
El miedo que me daban las tormentas, truenos escondidos
detrás de los relámpagos,
El granizo de hielo, como piedras que tanto daño hacían a las cosechas
Tierra de secano y de melones, de racimos de uvas, y
berenjenas
Pisto manchego y asadillos, de tiznaos y de migas
La infancia la recuerdas como la vives
La vives para siempre como la recuerdas
No volverás a ella ni a ser niño
No dejaras de serlo, ni de tenerla
Una infancia que es tuya y fue de nadie
Tus amigos, aquella niña que te quitaba el sueño
Su pelo, su nombre en tu pupitre, aunque no te mirase, no la
olvidaras nunca
Tu lo sabias, tu la observabas, perdida tu mirada lejos de
la pizarra
Y en los recreos, te cruzabas con ella por los pasillos
Rezagado en las filas para estar cerca de ella,
intentando tocarla
sin conseguirlo.
cuadros en el mantel de la mesa redonda
galletas deshaciéndose
en un vaso de leche desayunando
un cuaderno con pastas azules, lápices de colores
el miedo de no saber ingles, y tener que aprobarlo
los poemas que escribía, donde todo se hacia posible
donde no habían calles con pobres pidiendo
y los niños, solo sabían reír jugando
no existían guerras, ni gentes con ganas de hacer daño sin
necesidad
mi poesía, la que nadie leía porque yo no era nadie
quise ser como el, pobre, sencillo, humilde
y tener amores platónicos como los tuvo él,
sentirme libre, como él lo fue,
de niño quise ser y escribir como él,
y leer como él, Miguel Hernández.
No recuerdo, la etapa que deje de ser niño, o si fue de
repente, ni qué día
No me di cuenta, imberbe aún, me dejaron de gustar las niñas
de mi edad
Y mirando hacia arriba, me atraían las mujeres de mas edad
que yo
Perfumes, vestidos, uñas y labios pintados, mujeres con
zapatos de tacón alto
Deje de usar la goma de borrar y el sacapuntas
Y a querer ser mayor para ser fuerte, pero me equivocaba
como todos,
Los años no te van dando nada, te van quitan el tiempo que no te sobra
La ingenuidad, la luz
de la razón y el pensamiento
La sonrisa continua, la que de niño tienes cuando lo eres
Ser niño, aunque no cumplas años, y te quedes sin tarta ni
regalos.
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