Hielos de café
Para dejar que se vayan deshaciendo en un paisaje
Sobre la pagina del libro que leemos
El instante en el que te sientes acompañado estando solo
Momentos únicos, que se echan de menos cada tarde
Cuando lejos, los recuerdos llegan a merced de esa taza de
porcelana vieja
Con su aroma, su sabor y su feo desconchón
Hielos de café, testigos en mitad de una conversación tímida
Y la ansiedad de dos miradas cruzadas intrínsicamente
Granos de café alrededor de una historia de amor
Natural, torrefacto, y ahora en capsulas
Suelo, agua y sol, paciencia de una alquimia
Que ya en el cafeto en flor de cerezo, dos granos
Forman el núcleo de una conversación única
Parapetados en sus dos azucarcillos
Y una cucharilla de metal haciendo ruido
Hielos de café que se prodigan en un rincón cualquiera del
mundo
Sobre distintas horas y personas, costumbres nada iguales
y un solo denominador común, el café, su carácter
siempre servir para acercarse a alguien como escusa
la impaciencia del primer beso entre dos sorbos de café
recién hecho
olores de infancia del café de pota de la abuela que
inundaba la casa
flor del cafeto, que dio su fruto como regalo del cielo
cuantas veces, al levantarse uno sigue dormido hasta que lo
tomas
y esas mil y una formas de tomar un café tan de mañanas.
Hielos de café, único ritual en cada plaza y pueblo
Bombón canario, Belmonte murciano, Ebadi Euskal dum
Gallego con gotas, mitad y mitad malagüelo, manchado
madrileño
Interpretaciones de formas y maneras como territorios
Vidas cotidianas que van tomándose en forma de días
sorbo a sorbo e historias tan distintas como personas
con su luz y taquígrafos alrededor de una taza de café como
testigo
Hielos de café que refrescan los poros sudorosos del verano
Los grados de calor que reflejan el sol en los cristales
La imagen reflectada en el asfalto, en la arena caliente de
la playa
Sabor de helado, sorbete de café, solo largo con hielo, gusto
amargo
A esencias de semillas
cultivadas, cerezas rojas, granos tostados
Agua manchada con su tinte oscuro en forma de cubitos
Hielos de café, como tú, Colombianos…
Con todo mi
cariño a la Pillis
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