Tarde de octubre, el otoño regresa entre los árboles
con las hojas pisadas por los suelos aquellos de la niñez
perdida
la infancia que se
ocupa de cuidar la memoria
la desnudez sencilla de los árboles
Para que no se olviden las sonrisas con el sabor a pan y chocolate
Rebanadas de azúcar y mantequilla, jersey de lana
zapatos negros que
nunca fueron caros
con el pelo cortado sin
flequillo en forma de tazón redondeado
Aquellos años, aquellas calles de aceras sin asfalto
Los charcos que se hacían cuando llovía, siempre en la calle
Jugando con las manos, corriendo con los pies, sin teléfonos,
dispositivos móviles, ni tabletas, Canicas
de colores , peonzas que dan vueltas,
Y repetidos cromos que intentabas cambiar a tus amigos.
Olor a vendimia, a vino futuro de un mosto que impregna el aire de mi tierra
cuando llega el otoño, hojas verdes con
uvas blancas y negras, luz del sol que le dieron sus grados a los racimos, agua
de lluvia caída en el mejor instante para que no se pudran en sus cepas, y que sean vendimiadas con las manos.
Ya sin los ruidos seguidos de chicharras y grillos del
verano
El viento sopla con su música lenta, los colores pálidos de
sus cielos
Sombras que serán mas oscuras cuanto mas cerca queden del
invierno.
tardías mañanas, y sus noches tempranas, la luz que gira
inversa
al opuesto camino del verano.
Tarde de octubre, de sentarse en el suelo junto al fuego
Maderas quemándose en una chimenea
Tus labios rojos, las sombras de tus ojos en la lumbre
La calma inquieta de mi ansiedad intrínseca por tenerte
Por Abrazar tu espalda, y por sentir tu pelo en mi barbilla
Una copa de vino, el detalle de las gotas de lluvia
Calor humano que se condensa y va dejando el vaho en ventanales
Tinta invisible para escribir tu nombre en los cristales.
Tarde de octubre, volver atrás en un tiempo sin pausa que no
es de nadie
Como sorbos pequeños pasan los días, vaciando el vaso
nos vamos embriagando del
jugo de la vida
generoso sonido del
mar embravecido, las olas levantadas por el viento
las espumas de sal y plancton marino, cielos grises
pisadas en la arena sin sombrillas.
Tarde de octubre, tarde de versos sueltos, melancolía
Otoño de poetas y poesía…
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