miércoles, 13 de febrero de 2013

bajo la sotana


Bajo la sotana negra que se instituyo en la iglesia a finales del siglo V, dando sensación de seriedad, simpleza y  austeridad, es el Código de Derecho Canónico en su (canon 136) quien impone el hábito eclesiástico a todos sus sacerdotes, su color negro representa la muerte de todas las vanidades de lo humano, viviendo solo de Dios, como signo de pobreza, Jesucristo es el mismo ayer y  hoy. Nada de eso se refleja bajo los deslumbrantes  columnas de la plaza de San Pedro, que abren la puerta al magno templo de la cristiandad, la Basílica del pescador, lejos de sus sandalias, posa sobre sus mármoles y bronces, en sus mas de 15.000 metros cuadrados, decorados con estatuas, pinturas, baldaquinos de infinito valor, con capacidad de 60.000 personas, y un 7% de la superficie de la ciudad pontificia. Vaticano, Pontificio, papal, apostólico, son sinónimos que  marcan un antes y un después en el ejercicio  de llevar el cristianismo de la manera que Simon pedro, el hombre pescador oriundo de una pequeña ciudad del mar de Galilea, que lo dejo todo para predicar la palabra de Dios, bajo la sotana de su fe, carente de estudios, su sobrenombre de Pedro se lo puso Jesús, al señalarle como la “piedra” (petra en latín), el hombre duro sobre la que habría de edificar la Iglesia.  San Mateo 16.15-19:

Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo: que Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra, estará atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra estará desatado en los cielos.”

Bajo la sotana blanca, “traje piano”, en recuerdo al papa Pio IX, que instauró su uso, el santo  pontífice,  tiene la tarea divina de hacerse responsable de la llave del reino de los cielos y con ello seguir como pedro de atar y desatar a sus fieles, confirmando la unidad de la iglesia en la fe y en la comunión, y esa comunión como forma real del cristianismo, otorga a la iglesia un lugar donde se destruyen las clases sociales, manteniendo en común necesidades y vivencias en la unidad de la familia de cristo.
 En su residencia de 44.000 metros cuadrados de edificaciones, parques y jardines, el que el pontífice comparte con otros mil habitantes, que nunca serán desahuciados, ejerce su divino mandato teocrático, como justo castigo o premio celestial de llevar el honor del poder supremo en la iglesia universal de la fe y la moral. 
La pobreza entendida como vergüenza es común estos días, cuando la gente no tiene que comer, pobres como lo fueron las sandalias de Pedro, antes del primer cónclave, lejos del paradigma de toda esa obra piramidal y  compleja del Vaticano, que apoyado en su Derecho canónico, la iglesia se aleja cada vez mas de ese  espíritu de unidad cristiana, repartiendo nuncios por todo el mundo en lugar de panes y de peces, bajo la sotana de uno u otro color.    
Mi tristeza hoy, se refleja hace unos instantes en el ultimo suicidio de un hombre  que ha habido en mi ciudad, cuando estaba siendo desahuciado, por la inmoralidad de muchos que no hicieron nada para evitarlo pudiendo hacerlo,  sé  que mañana se olvidará irremediablemente, cuando se  amplíe la luctuosa  lista de suicidios que llevamos,  en este u otro lugar, lejos del parlamento que tan distanciado esta de nosotros.
 Huérfano de moral  y  valores me quedo una vez mas, con la tristeza de ver como la gente llora más la renuncia a su papado del hombre que viste el traje piano, que la historia que queda en cada uno de los que por un u otro motivo deciden suicidarse, no me preocupa mas  las dudas que se parece tener de que hacer con el anillo de San Pedro, como llamar al renunciado,  el color de la sotana que vista en su retiro en el Monasterio Mater Eclesiae el obispo de Roma. Es la miseria humana que nos quita la vida, a veces con hambre, otras a empujones de indignidades.

Bajo la sotana del color de los frescos de Miguel Angel, y el sonido del canto “ Veni Creator” (himno al Espiritu Santo),  el conclave se inicia con su ritual: “Extra Omnes” (fuera todos los ajenos), y los cardenales de sotana purpura se encierran en la capilla Sixtina, para la eleccion del nuevo papado bajo la ayuda divina del espiritu Santo, y la fumata blanca indica que 2/3 del  cardinalicio designan al nuevo pontifice, y el cardenal protodiácono   anuncia en publico la frase “ Habemus Papam, y el elegido se asoma al balcón central de la basílica de San Pedro, para impartir su “ Urbi et Orbi” (primera bendición).
Que el Espíritu Santo nos bendiga a todos, con un buen hombre que sea capaz de acercar el cielo a la tierra, que tan lejos se encuentra hoy en día,  bajo su sotana.

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