lunes, 4 de febrero de 2013

El transcantabrico


De Bilbao a   Compostela, viaja paralelo al camino de Santiago mirando de reojo a Roncesvalles  un tren de súper lujo, un crucero entre vías que recorre parte del País vasco, Cantabria, Asturias y Galicia, tierras de chacolí, pasiegos, Cabrales, sidriñas  y empanadas de pulpo. Mantiene su frescor del verde del norte, su traqueteo natural de un cruce de agujas, el sonido del eco de un río cuando pasa por su puente de hierro, entre hiedras salvajes de verdes prados, acantilados y playas  que cubren el paisaje a 8o kms por hora, entre  los meses de mayo y octubre.
El tren duerme parado cada noche en cualquier estación como lo hacen sus huéspedes, en un sueño profundo que repara en su suite equipada con su  cama matrimonial de 150 x 200, baño con ducha, hidromasaje, sauna de vapor.., dando la bienvenida a quienes con su estatus se permiten disfrutar del que es considerado el tren mas lujoso del mundo. Sus coches originales, de 1923, dan un sabor especial con sus vidrieras y cuidadas maderas, reposando su historia como lo hace la reserva de un vino en su barrica.
Cenas románticas, desayunos de albornoz y luz natural, gastronomía de encanto a juego con el lindo paladar paisajístico que cambia por minutos en sus ventanillas.
Con su credencial en forma de escudo real, el tren busca su propia identidad en su recorrido al borde del mar, sus metales brillantes haciendo de espejo en los atardeceres de su recorrido, desde la ilustre estación bilbaína de la Concordia, el bosque frondoso de montesclaros,  las maravillas de comillas, las sombra en el rio del desfiladero de la hermida,  la frontera natural de la ria de tina mayor en Unquera donde las corbatas toman su firma en forma de nudo de azucar, antes de tocar suelo asturiano y  la arena de la playa de llanes, el cruce de caminos de Arriondas, donde el sella empieza su descenso hasta Ribadesella,  Candás junto a Gijón,  y Vegadeo donde el gallego se empieza a entender al escucharlo hablar a  sus vecinos de  Ribadeo, y Galicia se asoma al mar con su desembocadura del eo, mitad asturiano mitad gallego, los puentes de hierro y acero inoxidable del barquero,  Ferrol el que fue del caudillo, y Santiago donde los restos del apóstol dicen que reposan.
Fotografía de un viaje en blanco y negro que se hizo color con el tiempo, el expreso del tren de la robla, el viejo tren hullero que transportaba el carbón de León a Vizcaya  en 1983, convirtiéndose en el primer tren turístico de España, de León a Santiago 100 años después, el orient expres con sus 8 días y 7 noches, recorriendo la historia de España por sus vías estrechas. Sus  colores blanco y azul cielo cantábrico, pintan un tren de lujo, un convoy en forma de albergue de ensueño, cuyos peregrinos recorren su camino sentados junto a  la compañía de una ventanilla por la que mirar, cientos de paisajes se amontonan en la retina, a veces con el  orbayu asturiano de la lluvia liviana y perezosa, otras traspasando la niebla típica del paisaje cantábrico pantanoso, el txiribiri vasco que empapa  nuestra imaginación, un color distinto que no existe en el sur,  un verde intenso de prados, árboles  que se alimentan de una humedad intrínseca que convierten en bosque lo que toca, mar cantábrico de enfados y espumas, sabor a mar y pez de roca, que en cualquier  estación de un vagón restaurante se degusta, es un placer, un gran lujo, el  transcantabrico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario