De Bilbao a Compostela, viaja paralelo al camino de
Santiago mirando de reojo a Roncesvalles un tren de súper lujo, un crucero entre vías
que recorre parte del País vasco, Cantabria, Asturias y Galicia, tierras de chacolí,
pasiegos, Cabrales, sidriñas y empanadas
de pulpo. Mantiene su frescor del verde del norte, su traqueteo natural de un
cruce de agujas, el sonido del eco de un río cuando pasa por su puente de
hierro, entre hiedras salvajes de verdes prados, acantilados y playas que cubren el paisaje a 8o kms por hora, entre
los meses de mayo y octubre.
El tren duerme parado cada noche en cualquier estación como lo hacen sus huéspedes, en un sueño profundo que repara en su suite equipada con su cama matrimonial de 150 x 200, baño con ducha,
hidromasaje, sauna de vapor.., dando la bienvenida a quienes con su estatus se
permiten disfrutar del que es considerado el tren mas lujoso del mundo. Sus coches originales, de 1923, dan un sabor especial con
sus vidrieras y cuidadas maderas, reposando su historia como lo hace la reserva
de un vino en su barrica.
Cenas románticas, desayunos de albornoz y luz natural, gastronomía
de encanto a juego con el lindo paladar paisajístico que cambia por minutos en sus
ventanillas.
Con su credencial en forma de escudo real, el tren busca su
propia identidad en su recorrido al borde del mar, sus metales brillantes
haciendo de espejo en los atardeceres de su recorrido, desde la ilustre estación
bilbaína de la Concordia, el bosque frondoso de montesclaros, las maravillas de comillas, las sombra en el
rio del desfiladero de la hermida, la
frontera natural de la ria de tina mayor en Unquera donde las corbatas toman su
firma en forma de nudo de azucar, antes de tocar suelo asturiano y la arena de la playa de llanes, el cruce de
caminos de Arriondas, donde el sella empieza su descenso hasta Ribadesella, Candás junto a Gijón, y Vegadeo donde el gallego se empieza a
entender al escucharlo hablar a sus
vecinos de Ribadeo, y Galicia se asoma
al mar con su desembocadura del eo, mitad asturiano mitad gallego, los puentes
de hierro y acero inoxidable del barquero,
Ferrol el que fue del caudillo, y Santiago donde los restos del apóstol
dicen que reposan.
Fotografía de un viaje en blanco y negro que se hizo color
con el tiempo, el expreso del tren de la robla, el viejo tren hullero que
transportaba el carbón de León a Vizcaya
en 1983, convirtiéndose en el primer tren turístico de España, de León a
Santiago 100 años después, el orient expres con sus 8 días y 7 noches,
recorriendo la historia de España por sus vías estrechas. Sus colores blanco y azul
cielo cantábrico, pintan un tren de lujo, un convoy en forma de albergue de
ensueño, cuyos peregrinos recorren su camino sentados junto a la compañía de una ventanilla por la que
mirar, cientos de paisajes se amontonan en la retina, a veces con el orbayu asturiano de la lluvia liviana y
perezosa, otras traspasando la niebla típica del paisaje cantábrico pantanoso, el
txiribiri vasco que empapa nuestra
imaginación, un color distinto que no existe en el sur, un verde intenso de prados, árboles que se alimentan de una humedad intrínseca que
convierten en bosque lo que toca, mar cantábrico de enfados y espumas, sabor a
mar y pez de roca, que en cualquier
estación de un vagón restaurante se degusta, es un placer, un gran lujo,
el transcantabrico.
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