lunes, 11 de febrero de 2013

ordalia


La inocencia del hombre como en la naturaleza animal se sustenta en la fuerza bruta de la ley del mas fuerte, el contacto con Dios a través de su juicio divino, su culpabilidad en la debilidad de quien como hombre no se resistía ante lo superior del mandato celestial.
la tortura del medievo, en cuyas ordalías (juicios divinos), varias eran las pruebas que bajo el signo de potencias superiores a los hombres, como voluntad divina hacían sucumbir a los “jurados” mas exigentes, los hombres mas justos, daban a  quienes las superaban la prueba de su inocencia,  al contrario esas fuerzas divinas ya se encargaban de su culpabilidad, pereciendo en las mismas,  como juicio divino y justo,  de modo sobrenatural que era practicada por sacerdotes,  a quienes se consideraban como comunicadores entre el hombre y la divinidad de Dios.
La ordalia por medio del veneno: el acusado debía comer cierta cantidad de pan y de queso envenenados.
La ordalia del hierro candente,  el acusado debía coger con las manos un hierro al rojo vivo durante un tiempo determinado, y luego se examinaban las manos para descubrir si en ellas había signos de quemaduras que acusaban al culpable.
La ordalia del  agua o aceite hirviendo, donde se cogía  con la mano un objeto que se encontraba en el fondo de una olla hirviendo, en el caso de que la mano quedara indemne, el acusado era considerado inocente.
La ordalia por el agua, muy practicada en Europa a quienes eran acusadas de Brujería,, se ataba a la persona  sin que moviese piernas ni brazos, y se echaba al mar, al río, al pantano etc,  si posteriormente flotaba, era culpable, y si se hundía era inocente, ya que se consideraba que el agua estaba dispuesta a coger en su seno a los inocentes,  aunque existía el peligro  de que el inocente se ahogase, pero ello no preocupaba a los jueces.
La ordalia de las candelas, donde dos velones hechos de cera del cirio pascual, para el denunciante y acusado en juicios de robo y hurto, venciendo aquel cuya candela se consumiese antes.
La ordalia prueba de los albats, en la que familias en litigio sumergían a dos recién nacidos en agua y ganaba aquella cuyo niño se hundiese más.
El juicio de Jesús no fue divino, ni justo, no tuvo ordalía que superar, su fuerza era su palabra, y aquellos que le juzgaron lo sabían, no encontraron culpa en él, no la había,  se enfrentó a tres juicios, uno bajo la ley judía y dos bajo la ley romana, lo juzgaron y le crucificaron.

 Montesquieu dijo: “ los mas desgraciados no son los que sufren las injusticias, sino los  que las cometen”.

El hombre justo,  no es aquel que  no comete injusticias, sino el que pudiendo ser injusto es consciente de ello y no quiere serlo, es fácil ser hombre y comportarse como tal, simplemente hay que dar a cada uno lo suyo, y si se quiere, aun se puede tener más hombría todavía,  puedes llegar mas lejos y ser  una persona espléndida, haberlas ahílas, yo las he conocido, las he tenido cerca,  siempre quise imitarlas, acercarme a ellas emulando  sus gestos,  dándolo todo, sin que te falte nada, no me es fácil  superar dicha ordalia de tal magnitud,  culpable o no, reconoceré  que siempre quise ser una persona esplendida, aunque lo intento seguramente jamás lo consiga,  y tenga que sufrir  los estigmas de mi propia ordalia , ser consciente cuando me muera de que ningún mal  mereció la pena, rendir cuentas de tu propia existencia, en el ultimo instante antes de dejar de serlo,  pongo la mano en el fuego, aunque me queme, mi ordalia  seguir intentando ser una persona esplendida, lo que me queda.





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