La inocencia del hombre como en la naturaleza animal se
sustenta en la fuerza bruta de la ley del mas fuerte, el contacto con Dios a través
de su juicio divino, su culpabilidad en la debilidad de quien como hombre no se
resistía ante lo superior del mandato celestial.
la tortura del medievo, en cuyas ordalías (juicios divinos),
varias eran las pruebas que bajo el signo de potencias superiores a los
hombres, como voluntad divina hacían sucumbir a los “jurados” mas exigentes,
los hombres mas justos, daban a quienes
las superaban la prueba de su inocencia, al contrario esas fuerzas divinas ya se
encargaban de su culpabilidad, pereciendo en las mismas, como juicio divino y justo, de modo sobrenatural que era practicada por
sacerdotes, a quienes se consideraban
como comunicadores entre el hombre y la divinidad de Dios.
La ordalia por medio del veneno: el acusado debía comer
cierta cantidad de pan y de queso envenenados.
La ordalia del hierro candente, el acusado debía coger con las manos un
hierro al rojo vivo durante un tiempo determinado, y luego se examinaban las
manos para descubrir si en ellas había signos de quemaduras que acusaban al
culpable.
La ordalia del agua o
aceite hirviendo, donde se cogía con la
mano un objeto que se encontraba en el fondo de una olla hirviendo, en el caso
de que la mano quedara indemne, el acusado era considerado inocente.
La ordalia por el agua, muy practicada en Europa a quienes
eran acusadas de Brujería,, se ataba a la persona sin que moviese piernas ni brazos, y se echaba
al mar, al río, al pantano etc, si
posteriormente flotaba, era culpable, y si se hundía era inocente, ya que se
consideraba que el agua estaba dispuesta a coger en su seno a los
inocentes, aunque existía el
peligro de que el inocente se ahogase,
pero ello no preocupaba a los jueces.
La ordalia de las candelas, donde dos velones hechos de cera
del cirio pascual, para el denunciante y acusado en juicios de robo y hurto,
venciendo aquel cuya candela se consumiese antes.
La ordalia prueba de los albats, en la que familias en
litigio sumergían a dos recién nacidos en agua y ganaba aquella cuyo niño se
hundiese más.
El juicio de Jesús no fue divino, ni justo, no tuvo ordalía
que superar, su fuerza era su palabra, y aquellos que le juzgaron lo sabían, no
encontraron culpa en él, no la había, se
enfrentó a tres juicios, uno bajo la ley judía y dos bajo la ley romana, lo
juzgaron y le crucificaron.
El hombre justo, no
es aquel que no comete injusticias, sino
el que pudiendo ser injusto es consciente de ello y no quiere serlo, es fácil
ser hombre y comportarse como tal, simplemente hay que dar a cada uno lo suyo, y
si se quiere, aun se puede tener más hombría todavía, puedes llegar mas lejos y ser una persona espléndida, haberlas ahílas, yo
las he conocido, las he tenido cerca, siempre quise imitarlas, acercarme a ellas emulando
sus gestos, dándolo todo, sin que te falte nada, no me es
fácil superar dicha ordalia de tal
magnitud, culpable o no, reconoceré que siempre quise ser una persona esplendida,
aunque lo intento seguramente jamás lo consiga, y tenga que sufrir los estigmas de mi propia ordalia , ser
consciente cuando me muera de que ningún mal
mereció la pena, rendir cuentas de tu propia existencia, en el ultimo
instante antes de dejar de serlo, pongo
la mano en el fuego, aunque me queme, mi ordalia seguir intentando ser una persona esplendida,
lo que me queda.
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